Muere Margarita Salas, bioquímica discípula de Severo Ochoa

La bioquímica Margarita Salas (Asturias, 1938), una de las científicas más destacadas en su campo a nivel internacional, ha fallecido este jueves a los 80 años en Madrid, tal y como ha confirmado el CSIC en un comunicado. Suya es la patente de la ADN polimerasa Phi29, una enzima muy importante por su capacidad para producir copias genéticas de forma precisa partiendo de rastros escasos, como por ejemplo, una simple gota de sangre. Este descubrimiento fue pionero y básico en la replicación del ADN, y supuso toda una revolución no solo en el ámbito más teórico de la ciencia, también en otros más prácticos como el de la medicina forense o las terapias génicas.

Salas, profesora honoraria del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa hasta ahora, ha sido la primera en presidir el Instituto de España, la primera española en ingresar en la Academia de las Ciencias de EEUU y la primera científica en entrar en la Real Academia Española de la Lengua, por citar sólo algunos de sus logros. Además, fue la primera mujer en recibir la Medalla Echegaray, otorgada por la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Y aún hubo muchos más reconocimientos a una trayectoria excelsa: el último premio lo recibió hace apenas unos meses, en junio. La Oficina de Europea de Patentes premiaba a Salas en la categoría de «Logros a toda una vida», así como el jurado popular, que también la elegía como la mejor inventora de 2019.

La discípula de Severo Ochoa
Nacida en Canero, Asturias, su padre, médico de profesión, alentó su pasión por las ciencias. A los dieciséis años se trasladó a Madrid para realizar las pruebas de acceso de Química y Medicina, ingresando en la facultad de Químicas. El verano de 1958 conoce a Severo Ochoa, quien tendría una gran influencia en su carrera y la orienta hacia la bioquímica. Bajo su batuta realizará el mayor logro de su carrera, la amplificación del ADN, cuya patente será la más rentable del CSIC hasta la fecha.

«Severo Ochoa sí me tenía mucha consideración. No me discriminó para nada por el hecho de ser mujer. Si hacía buen trabajo, me lo reconocía. Yo creo que su mentalidad era tratar a todos por igual, no dependiendo si éramos hombres o mujeres, sino por nuestra valía», contaba a ABC sobre su mentor.

Una mujer en un mundo de hombres
« Se pensaba que no estábamos capacitadas. A mí se me discriminaba por ser mujer, no se me tenía en cuenta, era invisible… Ahora se habla de techos de cristal, pero entonces ni siquiera se contemplaba un techo», comentaba a ABC en una entrevista a raíz del último aquel doble premio concedido por la oficina Europea de Patentes, hablando sobre el papel de la mujer en la ciencia. La bioquímica no lo tuvo fácil en un momento en el que los logros femeninos no estaban ni mucho menos vinculados a los ámbitos STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas): «Cuando yo empecé, en 1961, se pensaba que nosotras no estábamos preparadas. Ahora se tienen las ideas mucho más claras que entonces», decía mirando con esperanza un futuro en el que los nombres de mujeres no fueran una «rara avis» como en sus inicios.

Con una personalidad seria y exigente, Salas siempre reivindicó más apoyo a la ciencia española, después de que ella misma tuviera que emigrar junto a su marido a Estados Unidos para continuar su trabajo. Allí coincidió de nuevo con el que siempre consideró como uno de sus principales mentores, el Nobel Severo Ochoa. «Realmente el problema de España está en los jóvenes. Si hacemos memoria, Ramón y Cajal ejerció en España, pero Severo Ochoa, aún siendo español, desarrolló el grueso de su trabajo en Estados Unidos. Creo que para que haya un premio Nobel español hace falta que tenemos una mayor masa crítica de investigadores, que ahora mismo no existe», afirmaba al respecto en la misma entrevista.

Reacciones a la muerte de Margarita Salas
Tras el nuncio de su fallecimiento, las reacciones en el mundo de las ciencias, la política y la cultura no se han hecho esperar. El ministro de Ciencia en funciones, Pedro Duque; el líder de Podemos, Pablo Iglesias; la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís; o la portavoz del PP en el Parlamento Europeo, Dolors Montserrat, entre otros, han querido recordar la figura de una de las científicas más importantes de la historia española, un referente que pervivirá más allá de su vida.