En las casi tres semanas que DL Hall pasó fuera de los Orioles de Baltimore después de su debut el 13 de agosto, cambió mucho. Tenía los nervios de su debut en el bolsillo trasero, ahora lanzando con la tranquilidad de que ya lo había logrado. Asumió un nuevo rol, ahora siendo empleado como relevista para la recta final. Pero sí volvió a un elemento clave ausente de su primera convocatoria: su guante verde azulado bebé.
Hall, el prospecto No.6 de Baltimore y el No.92 en béisbol según MLB Pipeline, regresó a los Orioles como una de sus dos llamadas de septiembre antes de la inclinación del jueves contra los Guardianes en Cleveland, junto con el primera base recientemente contratado Jesús Aguilar, reforzando el bullpen con otro lanzallamas desde el lado izquierdo. Hall ahora trae consigo una nueva confianza, propósito, refinamiento y, quizás lo más importante, cumple un papel para este equipo.
El breve mandato de Hall como relevista de Norfolk fue microcósmico. Por momentos fue eléctrico, ponchando a 11 en cuatro apariciones y 6 2/3 entradas, pero caminó a cinco (aunque tres en su primera salida). Hall permitió más carreras (tres) que hits (dos).
Pero lo más notable fue que aprendió el papel, y tener la tarea de concentrarse en solo tres bateadores a la vez en lugar de una alineación de nueve bateadores durante más de cinco entradas puede adaptarse a él en el corto plazo.


