La audiencia terminó.
Así, finaliza la primera semana del juicio.
Habrá un receso hasta el próximo lunes, cuando comenzarán a declarar los forenses que intervinieron en el expediente.
“En el momento del allanamiento no sabíamos de quién era cada prenda. Lo que hicimos fue preguntar. Ellos se mostraban muy risueños. No tenían objeción al responder. Es más, tuvimos que llamarle la atención varias veces para que no se rieran, porque nosotros estábamos trabajando en algo serio”, agregó Vázquez sobre cómo se comportaron los rugbiers durante el allanamiento realizado por la Policía Bonaerense.
“Fuimos al domicilio con la directiva de secuestrar prendas con presunto tejido hemático en la vivienda. La dinámica era la siguiente: secuestrábamos una prenda, consultábamos grupalmente de quién era y contestaban ‘del dueño’. En un momento secuestramos no un par, sino una zapatilla negra marca Cyclone. Ahí uno de los imputados dijo que pertenecía a Pablo. ‘¿Qué Pablo?’, preguntamos. ‘Pablo Ventura’, dijo”, detalló luego en su relato.
Cuando fue consultado acerca de qué persona dijo eso, Vázquez respondió: “Esa persona fue el ciudadano Thomsen”.
Ingresó a la sala Hugo Martín Vázquez, personal de Policía Científica desde hace 20 años, también coordinador científico regional en el AMBA Sur.
En 2020 se desempeñaba como coordinador en el operativo Sol con base en La Lucila.
Hugo Martín Vázquez, efectivo de Policía Científica (Ezequiel Acuña)
Luego de la declaración de Tamara Marruedo y Marcelo Díaz, le siguieron Heraldo Rebolo, Franco Marino Sivori y Amanda Nair Irurzun, efectivos de la Policía Científica y técnicos operarios de criminalística.
Tanto Rebolo, Sivori e Irurzun estuvieron a cargo de recoger pruebas en el domicilio de los acusados en Villa Gesell.
Ingresaron a declarar dos efectivos de la Policía Científica, Tamara Marruedo y Marcelo Díaz.
Marruedo, en el momento de ingresar a declarar en Dolores (Ezequiel Acuña)
Es el turno de Lautaro Alejandro Cuqueijo, testigo del procedimiento de la Policía Científica.
En el relato sobre aquel momento, el hombre recordó: “Cada vez que entrábamos a un cuarto, entraban los chicos y mostraban la evidencia: camisas, zapatillas, la zapatilla con sangre… El único que noté que estaba nervioso era el grandote, musculoso, creo que tenía bigote. Se puso a vomitar. Si no me equivoco es Máximo Thomsen”
“Estaba tranquilo, como rendido”, continuó Lautaro en su testimonio: “Cayó en lo que había pasado”.
¿Vos observaste si ellos -por el personal de la policía- preguntaban de quién era cada prenda?, le consultaron al testigo. “Sí, fue así. ‘¿De quién es esta camisa?’, decían. ‘Mía’”, respondió el testigo.
Minutos después, en su declaración, el testigo refirió que los imputados estaban esposados y afuera del domicilio.
Lorena Benítez, oficial de servicio de la policía, es la testigo número ocho del día. En su testimonio dio cuenta de que los imputados llegaron a la dependencia con sus pertenencias en una bolsa. “Por cada uno, una bolsa”, detalló al recordar aquel momento.
A continuación, no hubo preguntas y la mujer se retiró de la sala.
El cuarto intermedio llega a su final y reinicia la audiencia luego de que los jueces son los últimos en ingresar nuevamente a la sala en Dolores.
El juicio pasa a un breve cuarto intermedio.
Declara el sexto testigo de la jornada, Jorge Luis Stavrakis, jefe de la Comisaría N°1 de Villa Gesell.
Al ver diversos videos del ataque, ya conocidos, el comisario identificó a cinco de los imputados: Ciro Pertossi, Máximo Thomsen, Ayrton Viollaz, Luciano Pertossi y Enzo Comelli. En un segundo video (que muestra la golpiza desde otra perspectiva) reconoció a Lucas, Ciro y Luciano Pertossi, Matías Benicelli, Máximo Thomsen y Enzo Comelli. Cerca de Fernando, ubicó a Máximo Thomsen y Ciro Pertossi.
Fernando Linchetta, comisario que participo de operativo de allanamiento, fue el siguiente testigo, sin mayores aportes.
La casa que ocuparon los rugbiers al momento del crimen.
Julia Semsey es la siguiente testigo, la dueña del chalet donde se alojaron los rugbiers en Villa Gesell al momento del crimen.
En su declaración frente al TOC N°1, la mujer dijo que después del hecho le costó volver a alquilar la casa. “Esto fue un antes y después para nosotros. La gente rechaza este tipo de cosas, es algo que golpeó mucho a todos y bueno… son esas cosas que influyen en la energía del lugar”, sostuvo.
El policía Mariano Orlando Vivas (Ezequiel Acuña)
Shock en la sala:
Mariano Orlando Vivas, policía que actuó en la causa, aseguró Máximo Thomsen manifestó que la zapatilla ensangrentada incautada en el allanamiento -y que luego se comprobó que le correspondía- pertenecía a Pablo Ventura.
El fiscal Juan Manuel Dávila le preguntó al testigo si mientras realizaban el allanamiento se involucró a alguna persona ajena a las que estaban allí. “Uno de ellos manifiesta que a Pablo Ventura”, dijo Vivas. “¿Sabe quién lo dijo?”, quiso saber el funcionario.
“Sí. Thomsen”, respondió.
Este dato no es parte del expediente, no figura en la elevación a juicio y la familia Ventura o los fiscales jamás lo supieron. Ahora, frente al tribunal de juicio, un testigo de primera mano revela la jugada más cobarde de los rugbiers tras el presunto asesinato de Pablo. Una fuente clave del caso había asegurado a este medio que varios de los imputados habían mencionado a Ventura, que fue uno en particular que actuó como portavoz de esta versión. Su nombre había eludido a la historia, hasta ahora.
Tomei preguntó al testigo por qué el nombre de Thomsen no figura en el acta, “No lo pusimos porque son unas manifestaciones que la fiscalía nos dijo que no pongamos”, aseveró.
Ariel Pintos, jefe de la Departamental Pinamar y testigo en el caso (Ezequiel Acuña)
Lucio Daniel Pintos fue el segundo testigo de la quinta jornada. En su relato, detalló cómo identificaron a los agresores hasta llegar al momento del allanamiento de la casa donde se hospedaban. Destacó que fue de utilidad el video de la expulsión de los agresores, que proporcionó el boliche Le Brique y el video del supermercado chino donde fueron demorados unos minutos. El jefe policial contó que antes de dar con la ubicación de los imputados fueron domicilio por domicilio a lo largo de una cuadra de 120 metros. Finalmente, gracias a un comentario que le hizo Andrea Ranno, el hombre encontró el chalet.
“Golpeé la puerta y cuando me preguntaron quién era dije: ‘La policía. Salgan por favor’. Yo estaba junto con mi compañero, el comisario inspector Segovia, vi salir a uno, a otro. Entre el cuarto y el quinto ya me di cuenta de que eran los mismos diez que habían expulsado del local bailable. Por lo agresivos que eran se les impartió la voz de alto y se los obligó a tirarse al piso. Se comunicó a la fiscalía. Llegó el doctor Walter Mercuri -fiscal original del caso- y personal de DDI y de Policía Científica”, dijo.
La querella a cargo de Fernando Burlando le preguntó si recordaba algún tipo de manifestación sobre alguna persona que no se encontraba en el domicilio, una clara referencia a Pablo Ventura. Pintos dijo que no. Sin embargo, el sumario policial que consta en la causa introduce a Ventura en el allanamiento “por averiguaciones”.
/sociedad/policiales/2023/01/06/la-historia-desconocida-del-allanamiento-que-termino-con-los-rugbiers-presos-y-donde-se-encontro-la-sangre-de-baez-sosa/
Ranno dejó la sala. Comenzó la declaración del policía Lucio Daniel Pintos, cabeza de la Jefatura Departamental Pinamar de la Policía Bonaerense que encabezó el allanamiento a los imputados.
Ranno afirmó que entre 4.45 y 5 AM del 18 de enero de 2020 (“puedo precisar el horario porque es cuando tengo que sacar la basura”) escuchó un murmullo y miró hacia la Avenida 3.
“Ahí vi un grupo de gente que estaba contra las rejas del supermercado. Pensé que estaban borrachos y que querían romper un vidrio, algo que pasa habitualmente en enero en Gesell. Volví a trabajar y a los segundos escuché pasos muy fuertes, llamativamente fuertes, en la arena. Me volví a asomar y vi un chico que venía casi trotando. De atrás lo seguían como ocho o diez chicos. Lo primero que pensé fue que los de atrás eran una patota que perseguían a los de adelante para dársela”, recapituló.
“‘Pará, espéranos’, le decían. Ellos no me vieron, pero yo a ellos sí. Y los escuché: se venían riendo y festejando. Estaban contentos. ‘Le rompí toda la jeta’, dijo uno”. En ese momento, la testigo miró hacia Silvino y Graciela Báez Sosa y les pidió perdón a los padres. “Esto debe ser muy doloroso”, les dijo.
Al igual que en la causa, Ranno comprometió a Máximo Thomsen al dar características que coincidían con él la noche del crimen. Lo describió como “sacado” y “fuera de sí”. “Iba con la cabeza baja y los puños cerrados y haciendo este sonido”, dijo la testigo mientras golpeaba el piso con sus pies”. También identificó a Matías Benicelli como quien corría atrás, “el de rodetito”.
Andrea Ranno, testigo del caso (Ezequiel Acuña)
Andrea Fabiana Ranno, la empleada del Hotel “Inti Huasi”, quien “avistó la fuga de los acusados y dio aviso a personal policial” según el expediente, también arribó a la sala. Tomó asiento poco antes de las 10.
Los rugbiers ya se encuentran en sus asientos, al igual que el jueves con bocas descubiertas y sin barbijo.
Los fiscales del caso (Ezequiel Acuña)
Llegaron el abogado defensor Hugo Tomei y su defensora adjunta Emilia Pertossi, junto a los fiscales Manuel Dávila y Gustavo García.
Fuentes judiciales confirmaron a Infobae que 14 testigos declararán finalmente en la jornada, tras una lista original de 22. Dávila le ofrecerá una explicación a los jueces sobre el cambio en la lista.
También llegó Sergio Viollaz, padre de Ayrton, uno de los ocho acusados y Tomás D’Alessandro, el amigo de Fernando que declaró en la segunda jornada. Será la tercera fecha del proceso que presenciará.
Hugo Tomei (Ezequiel Acuña)Emilia Pertossi (Ezequiel Acuña)Sergio Viollaz (Ezequiel Acuña)El convoy del SPB para trasladar a los rugbiers (Ezequiel Acuña)
Hoy a las 7:53, los ocho acusados de matar a Fernando Báez Sosa ingresaron a los tribunales en medio del operativo de rigor del SPB para la quinta jornada del juicio en su contra.
Este viernes declaren 14 testigos, entre ellos, los agentes y peritos que participaron del allanamiento y la detención de los imputados.
Además, declaró Julia Semsey, la dueña del chalet que alquilaron los rugbiers en Villa Gesell, ubicado a solo 300 metros del lugar donde ocurrió el ataque; y Andrea Fabiana Ranno, la empleada del Hotel “Inti Huasi”, quien “avistó la fuga de los acusados y dio aviso a personal policial” según documentos de la causa.
/sociedad/policiales/2023/01/06/como-viven-los-padres-de-los-rugbiers-el-juicio-por-el-asesinato-de-baez-sosa/


