Así luce actualmente la calle Génova de Zona Rosa en la Ciudad de México
(Foto: Instagram/o.verdalet)
Génova es una de las más icónicas calles de la llamada Zona Rosa de la Ciudad de México (CDMX). A través de ella transitan a diario miles de personas. Es sitio de centros de recreación como restaurantes, tiendas y bares, y forma parte de la historia urbana y cultural de la capital del país.
El origen de la calle de Génova data de las épocas del porfiriato, cuando familias con mucho poder adquisitivo buscaron imitar el estilo de vida en Europa, cosa muy común en la época, y construyeron espectaculares mansiones cuya función principal se fue mermando con el paso del tiempo hasta convertirse en boutiques, cafeterías o teatros.
Génova era el paso perfecto que le daba forma al entrelazado de calles que hoy forman el concurrido sitio que muchos mexicanos y extranjeros visitan a diario, ya sea para trabajar, para comer, tomar un café o divertirse en sus centros nocturnos.
La calle de Génova es una de las principales vías que conectan la avenida Paseo de la Reforma y la Glorieta de Insurgentes. Toda esa zona ha permitido el desarrollo del comercio y ha funcionado como estancia para grandes franquicias extranjeras hasta puestos de pequeños vendedores independientes. Décadas atrás, Génova tenía un aspecto muy diferente, pues por ahí transitaban los artistas e intelectuales que volvieron icónica a la Zona Rosa.
Un vistazo a cómo lucía la calle Génova de la CDMX a finales de los años 70s
(captura de pantalla:instagram/_mexicovintage)
La calle de Génova fue hogar de una emblemática cafetería. En 1956, Jacobo Glantz, quien era padre de la famosa escritora Margo Glantz, abrió las puertas de El Carmel, un lugar que funcionó como punto de reunión para poetas, escritores e intelectuales, quienes se reunían para hablar de política y de literatura. El café se hallaba en la esquina de Génova y Londres, y se podía acceder a él por ambas calles.
Por la calles de Génova también transitaban personalidades como Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco, Carlos Monsiváis y hasta pintores como Lilia Carrillo, Manuel Felguérez y Mathias Goeritz. Interesantes tertulias y discusiones acontecían en las instalaciones de la cafetería El Carmel.
Otro sitio emblemático que hizo grande a la Calle Génova fue el restaurante Konditori, visitado por comensales de todo el país y también sede de encuentros entre intelectuales y artistas. Su gran apogeo fue durante los años 70s.
La esquina de Hamburgo y Génova, en la Zona Rosa de la Ciudad de México, donde se hallaba el teatro al que Octavio Paz acudía para sus sesiones de poesia
(captura de pantalla:instagram/_mexicovintage)
La calle también albergó arte. El muralista José Luis Cuevas pintó su polémico mural efímero en la esquina de Génova y Londres. Se trataba de una respuesta a la supuesta eternidad de las obras de otros artistas como David Alfaro Siqueiros. Como un acto protesta, la obra permaneció ahí tan sólo un mes.
Octavio Paz, junto a otros intelectuales como Juan José Arreola y Leonora Carrington, llevaron a cabo sesiones de Poesía en Voz Alta, dentro del pequeño teatro Trianón, después convertido en un café llamado Can-can, que se alzaba en la esquina de Génova y Hamburgo.
Hoy en día, la calle de Génova, aunque sigue siendo una importante vía para el comercio, ha perdido las cualidades que la hicieron grande en su momento, y aunque ha atravesado múltiples restauraciones, poco queda de lo que significó en los años 60s y 70s.
Así era el Mural Efímero de Cuevas, pintado sobre la calle de Génova
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La calle, como una de las arterias de la Zona Rosa, dejó de ser el paraíso cultural que era a partir de los años 80s. Muchas cosas cambiaron, los emblemáticos cafés cerraron y otros perdieron su particular función de refugio para las discusiones intelectuales.
Hace apenas un par de años, la alcaldesa de la Cuauhtémoc, Sandra Cuevas, manifestó su deseo de convertir Génova en una especie de Times Square o Las Vegas de la Ciudad de México con el fin de atraer visitantes, tanto nacionales como extranjeros. Su propuesta no fue muy bien recibida, y generó en redes un debate sobre la importancia de la rehabilitación de dicho lugar.


