Nicaragua tendrá dos jefes de la Policía por una reforma constitucional aprobada por el Congreso, así como tiene dos presidentes desde febrero, informó este jueves el gobierno.
La Asamblea Nacional, controlada por los copresidentes y esposos Daniel Ortega y Rosario Murillo, dio luz verde a una reforma a la carta magna para que la pareja gobernante designe a «dos jefes» de la policía.
La reforma, que opositores en el exilio creen que servirá para aumentar la persecución a los críticos del gobierno sandinista, entrará en vigor una vez que sea ratificada por el Congreso en 2026.
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El director de Policía, Francisco Díaz, afirmó que la reforma ayudará a que la institución sea «más eficiente» al enfrentar el crimen organizado, el «terrorismo, tráfico de drogas y armas, ciberdelitos y lavado de dinero».
Díaz, quien es consuegro de la pareja presidencial y está sancionado por Estados Unidos, indicó que la medida ayudará a «fortalecer y proteger la paz«.
Por su lado, Murillo dijo que los dos jefes policiales se van a distribuir «el trabajo de cobertura» en la seguridad pública.
- Medios nicaragüenses editados en el exilio señalaron que la reforma busca que Díaz tenga menos funciones. «Podría convertirse en un jefe decorativo«, expresó el diario La Prensa.
Un informe del Grupo de Expertos de la ONU sobre Nicaragua identificó por primera vez en abril a 54 funcionarios, militares, policías, magistrados y diputados de Nicaragua, con Ortega y Murillo a la cabeza, como responsables de graves «crímenes» de derechos humanos y «represión sistemática».
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Dentro del «régimen represivo» los Expertos incluyeron a Díaz, quien asumió la dirección de la Policía en 2018 en medio de protestas contra el gobierno, que Ortega consideró como un intento de golpe de Estado patrocinado por Washington. La represión a las manifestaciones dejó más de 300 muertos, según la ONU.
Ortega, exguerrillero de 79 años que gobernó Nicaragua en la década de 1980 tras el triunfo de la revolución sandinista, está en el poder desde 2007 y sus críticos lo acusan de instaurar una «dictadura familiar«, junto a Murillo, de 73 años.