Cómo el chavismo pasó de desafiar a Trump a pactar con él

Publicado el

spot_img

El 3 de enero de 2026, el chavismo pasó de la retórica de “resistencia” a la gestión de daños. La captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por fuerzas estadounidenses en Caracas alteró el centro de gravedad del poder en Venezuela y obligó a los principales voceros del oficialismo a recalibrar, casi en tiempo real, qué decir (y qué no decir) sobre Donald Trump.

Hasta ese punto, el discurso público del chavismo había sido consistente: Trump era presentado como amenaza, las sanciones como “agresión” y cualquier injerencia sobre el petróleo como un intento de saqueo. La narrativa se apoyaba en un libreto clásico: soberanía, antiimperialismo y una oposición descrita como subordinada a Washington.

Tras el 3 de enero, ese libreto no desapareció, pero se partió en dos capas: una simbólica de condena y dignidad nacional, y otra práctica de cooperación con la Casa Blanca para reducir presión militar y asegurar supervivencia política.

El giro más visible se produjo en Delcy Rodríguez. De vicepresidenta a líder interina, su mensaje arrancó con la denuncia del “secuestro” de Maduro y la invocación de la soberanía, pero en pocos días se convirtió en una relación operativa con la administración Trump.

El canal que antes era impensable —hablar “directo” y en términos cordiales— pasó a presentarse como “diálogo” en “respeto mutuo”, aun cuando el chavismo siguió repitiendo en público que nadie gobierna Venezuela “desde afuera”. Esa dualidad marcó el nuevo tono: se condena la acción militar, pero se negocia con el actor que la ejecutó.

Dos temas resumen

El contenido del cambio se concentró en dos asuntos: petróleo y presos. En petróleo, el lenguaje dejó de hablar de bloqueo y expolio para presentarlo como “cooperación” o administración transitoria, junto con reformas legales orientadas a atraer inversión y flexibilizar reglas que antes se defendían como líneas rojas.

La contradicción con la línea previa es central para entender el “cómo cambió el discurso”: el chavismo sostenía que el petróleo era el núcleo de la soberanía; después del 3 de enero, la prioridad pasó a ser usar ese mismo petróleo como válvula de negociación con Washington y como fuente de gobernabilidad interna.

En presos, el movimiento fue igual de sensible. Antes, el gobierno negaba “presos políticos” y justificaba detenciones como delitos comunes o conspiración. Después, el anuncio de excarcelaciones masivas se vendió como “gesto unilateral de paz” y “convivencia sin distingo político”.

El punto clave no es solo la liberación, sino el cambio semántico: de negar el problema a administrarlo sin admitirlo. El chavismo buscó mantener una coartada discursiva: presentar excarcelaciones como decisión soberana —incluso atribuida a Maduro— para evitar que pareciera una concesión impuesta por Trump.

Jorge Rodríguez encarna el segundo cambio: la desescalada verbal. Antes fue un polemista habitual contra Estados Unidos y contra la oposición. Después del 3 de enero, su papel se volvió institucional: dar cobertura política y legislativa al nuevo arreglo, anunciar excarcelaciones y bajar el ruido público para no incendiar el canal con Washington.

Ese silenciamiento selectivo frente a Trump —menos consignas, más control de daños— es parte del nuevo patrón: hablarle al chavismo interno sin cerrarle la puerta a la Casa Blanca.

El contraste dentro del propio oficialismo se entiende mejor con Diosdado Cabello. Si Delcy y Jorge ajustaron tono y objetivos, Cabello mantuvo el lenguaje de confrontación y lo reorientó a la idea de agresión, guerra y “rehén” o “prisionero” del “imperio”.

Cooperación sin traición

En términos políticos, su función parece ser otra: sostener la identidad del ala dura y evitar que la cooperación con Trump luzca como rendición. Su discurso también sirve como advertencia interna: el chavismo que negocia no debe cruzar el umbral de la “traición”, porque el núcleo radical sigue ahí, midiendo costos simbólicos.

Vladimir Padrino López representa continuidad con disciplina. Su prioridad fue la cadena de mando, la alerta y el orden interno, evitando una retórica de contraataque que no pudiera sostenerse. El matiz está en el énfasis: antes la amenaza era parte del mecanismo disuasivo (“si nos atacan, responderemos”); después, el mensaje fue de contención (“estamos alertas”, “un bloque de combate”, “defender la estabilidad”), sin prometer escaladas. 

  • Otro cambio relevante: la oposición dejó de ser el enemigo central en público. En el nuevo tablero, el factor decisivo pasó a ser Washington, y eso reordenó el foco comunicacional.

En vez de dedicar la mayor parte del tiempo a descalificar a dirigentes opositores, el chavismo priorizó el relato de soberanía frente a Estados Unidos y, al mismo tiempo, la construcción de una apariencia de “normalización” (paz, convivencia, medidas de gracia) para aliviar presión externa.

El chavismo no cambió de ideología en el plano declarativo: mantuvo símbolos, consignas soberanistas y el marco antiimperialista. Lo que cambió fue el orden de prioridades y el destinatario real del mensaje.

Antes del 3 de enero, Trump era el adversario útil para cohesionar al movimiento y justificar el control interno; después, Trump se convirtió en el actor que decide costos inmediatospetróleo, presos, estabilidad— y una parte del chavismo optó por negociar sin admitirlo como tal, mientras otra parte se refugia en la línea dura para no perder identidad ni control de la base.

En Portada

MLB: Mets se refuerzan con Bichette al perder otra puja con Dodgers

<app-viewer-title></app-viewer-title>Después del fichaje del codiciado Kyle Tucker por los Dodgers, los Mets de Nueva...

Escogido avanza a la final por segundo año seguido

Este artículo fue publicado originalmente en El Día. Por segundo año consecutivo, los Leones del...

«Mami aún espera por ti»: el emotivo mensaje de la madre de Brianna; familia convoca marcha tras 16 días de búsqueda

Este artículo fue publicado originalmente en El Día. Santo Domingo.– A 16 días de la...

Presidenta destituye a ministro acusado de ser testaferro de Maduro

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció este viernes la fusión del Ministerio...

Noticias Relacionadas

Presidenta destituye a ministro acusado de ser testaferro de Maduro

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció este viernes la fusión del Ministerio...

Tribunal de Perú rechaza ley permitía juzgar menores como adultos

El Tribunal Constitucional (TC) de Perú declaró inconstitucional una ley promulgada por el Ejecutivo...

Asesinan a 11 policías en México en primera quincena de 2026

Al menos 11 policías fueron asesinados en México durante los primeros 15 días de...