El atletismo dominicano lleva más de 70 años demostrando su enorme potencial en varones y hembras, y el último cuarto de siglo ha topado el cielo. Podios logrados a pesar de limitaciones económicas y ocasionales escándalos en la federación, el más reciente en torno a la distribución del aporte de un patrocinador.
En el siglo pasado Alberto “Gringo” Torres, Marisela Peralta, Divina Estrella, Gerardo Suero Correa y Juan Núñez demostraron que había el recurso humano para competir en la arena internacional con un apoyo tan bajo que hasta pidieron en las calles.
En la centuria actual, Félix Sánchez y Marileidy Paulino subieron a lo más alto que se puede, mientras que Luguelin Santos, Juana Arrendel, Carlos Yoelín Santas, Alexander Ogando, Lidio Feliz y Anabel Medina confirmaron que son de clase mundial. Liranyi Acosta, de 19 años, puede ser la próxima.
Mientras en la pista los antes citados encabezan al grupo que ha cumplido, con todo y las islas poco armoniosas en la que coexisten tres corrientes de entrenadores, desde la oficina de la Federación Dominicana de Asociaciones de Atletismo (FDAA) no siempre se ha estado a la misma altura.
El mayor escándalo de este siglo se produjo en 2004 cuando Domingo Cuevas (secretario general) y Gil Tomás Fortuna (tesorero) denunciaron al entonces presidente, Andrés Polimar, de manejo irregular creando un terremoto que requirió de la intervención de la Federación Internacional de Atletismo.
El Comité Olímpico Dominicano suspendió a los tres por cinco años y las investigaciones encontraron un negocio de gestionar visados a personas como si fueran atletas.
En lo adelante ha habido fuego cruzado entre dirigentes, quejas de atletas, y en 2022 la FDAA retuvo 20 mil dólares de premios a la cuarteta que ganó el oro mixto en Eugene.
De ese monto se tomó la mitad para la federación y la otra parte para dos atletas sustitutos, una regla que no aplicó para Fiordaliza Cofil con el premio que le debió corresponder por la plata mixta de Tokio 2020.
Esta vez, Alexis Peguero, titular de la FDAA, desautoriza el movimiento al uso de los 70 mil dólares por miembros del ejecutivo. En la carta, a la que tuvo acceso Diario Libre, Peguero expresa “gran preocupación por su falta de tacto en el manejo financiero de nuestra entidad”.
La inconformidad con el reparto de recursos que se aportan para los atletas y técnicos motivó la carta. Puede que el reparto no sea personal, sino para aceitar las asociaciones. La transparencia reduce la especulación.


