El FBI inició una investigación sobre la muerte de Jim Irsay, el propietario de 65 años del equipo Indianapolis Colts de la NFL, quien luchaba contra la adicción y falleció en mayo en un hotel de Beverly Hills.
Según el Washington Post, la investigación incluye a un reconocido médico de California que presuntamente suministró a Irsay pastillas de opioides e inyecciones de ketamina durante sus últimos meses de vida.
El uso de estas sustancias en pacientes con antecedentes de adicción es controvertido.
La ketamina es un anestésico empleado en terapias contra la depresión, pero puede generar dependencia. Una sobredosis de esta droga provocó la muerte del actor de «Friends» Matthew Perry en 2023.
Un portavoz de los Colts indicó este viernes a AFP que el club está «al tanto de la investigación» sobre la muerte de Irsay, y que el FBI no se ha puesto en contacto con ellos ni les ha entregado ninguna citación judicial.
El médico, Harry Haroutunian, no respondió a la solicitud de comentarios de la AFP. Una portavoz del FBI no pudo confirmar ni desmentir la existencia de una investigación debido a la política tradicional de la agencia.
Antecedentes del suceso
Irsay, un millonario de carácter extravagante que heredó los Colts de su padre Robert y dirigió la franquicia durante décadas, fue hallado muerto en el lujoso Beverly Hills Hotel en mayo pasado.
El certificado de defunción firmado por Haroutunian indicaba que la causa inmediata de la muerte fue un paro cardíaco, con neumonía aguda como factor contribuyente. No se realizó ninguna autopsia.
Irsay había hablado públicamente sobre sus problemas de alcohol y drogas a lo largo de su vida. Declaró haber superado sus adicciones en 2002, pero sufrió una recaída muy sonada en 2014, lo que le valió una suspensión de seis partidos por parte de la NFL.
En 2022, Irsay y su familia crearon una fundación de recuperación llamada Kicking the Stigma. Según el Post, el empresario volvió a caer en el consumo de sustancias al año siguiente y sufrió al menos tres sobredosis que fueron mantenidas en secreto por sus asistentes antes de su muerte.
La policía que respondió al lugar del fallecimiento informó que Irsay padecía problemas de salud crónicos y que los médicos consideraron innecesaria la autopsia. Su familia tampoco solicitó que se realizara, y el club dijo en un comunicado que Irsay murió «pacíficamente mientras dormía».
Bajo su gestión, los Colts conquistaron el Super Bowl en 2007.
La franquicia actualmente es copropiedad de sus tres hijas, incluida Carlie Irsay-Gordon, quien se desempeña como CEO de los Colts.


