Más de una década después de aquel trágico 29 de diciembre de 2013 en los Alpes franceses, el nombre de Michael Schumacher vuelve a ocupar los titulares internacionales, pero esta vez por una razón que despierta una cautelosa esperanza. El «Káiser», cuya vida cambió drásticamente tras un impacto contra una roca mientras esquiaba en Méribel, parece haber dejado atrás la etapa de postración absoluta para entrar en una fase de rehabilitación más dinámica, según revelaciones recientes del diario británico Daily Mail.
Un avance en la movilidad del ídolo
La investigación, liderada por el periodista Jonathan McEvoy, arroja luz sobre el estado actual del piloto alemán, quien a sus 57 años ha logrado hitos que hasta hace poco se consideraban improbables. El informe confirma que Schumacher ya no permanece confinado permanentemente a una cama; por el contrario, ahora tiene la capacidad de sentarse erguido y es trasladado frecuentemente en silla de ruedas a través de las estancias y jardines de sus residencias.
Este progreso fue constatado tras una visita a la propiedad de la familia en Las Brisas, cerca de Andratx, en la isla de Mallorca, España. Este dato no es menor, pues desmiente la creencia generalizada de que el legendario piloto de Ferrari se encontraba en un estado de vegetación estática. Aunque la recuperación es lenta, el hecho de que pueda desplazarse por las instalaciones representa la noticia más alentadora en los últimos doce años de hermetismo.
Entre Suiza y Mallorca
La logística para mantener este nivel de cuidado es monumental. Schumacher reparte su tiempo entre su residencia principal en Gland, Suiza, situada a orillas del lago Lemán, y su lujosa mansión en Mallorca, adquirida en 2017 a Florentino Pérez, presidente del Real Madrid. Esta última finca funciona como un verdadero centro de rehabilitación privado, protegido por muros altos, vegetación densa y sistemas de seguridad de última generación para garantizar una privacidad innegociable.
Bajo la supervisión constante de su esposa, Corinna Schumacher, un equipo de 15 profesionales de la salud —incluyendo enfermeros, fisioterapeutas y especialistas en estimulación neurológica— asiste al piloto las 24 horas del día. Se estima que el coste de este despliegue médico especializado alcanza decenas de miles de libras esterlinas cada semana, una inversión destinada a ofrecerle la mayor calidad de vida posible dentro de sus limitaciones.
El estado real
En cuanto a sus capacidades cognitivas, el panorama es complejo. El informe descarta que Schumacher sufra el «síndrome de cautiverio«, un trastorno donde el paciente está totalmente consciente pero solo puede mover los ojos. En su caso, fuentes cercanas indican que el alemán parece comprender parte de lo que sucede a su alrededor, aunque su capacidad para comunicarse es casi nula. «La sensación es que entiende algunas cosas, pero no puede decírselo a nadie», explican las fuentes, subrayando que la comunicación no ha vuelto a ser la misma.
A pesar de los avances, la familia mantiene un filtro de acero sobre quién puede verle. Solo Jean Todt, Ross Brawn y Gerhard Berger tienen acceso al círculo íntimo.
- Todt, quien visita a Michael mensualmente, sigue siendo el vínculo más cercano entre el «Káiser» y el mundo de la Fórmula 1, compartiendo tardes de televisión viendo las carreras que su amigo una vez dominó.
El reporte aclara que, pese a los rumores, Schumacher no asistió a la boda de su hija Gina, manteniendo su racha de más de doce años sin ser visto en público. Sin embargo, para los aficionados que celebraron sus siete títulos mundiales entre 1994 y 2004, saber que Michael ya no está postrado es, en sí mismo, una victoria que honra su inquebrantable espíritu competitivo.


