Hoy, miércoles 11 de marzo de 2026, se cumplen diez años del asesinato de Mateo Aquino Febrillet, exrector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
Lo que inició como un esfuerzo de mediación política en plena campaña electoral de 2016, terminó en una persecución mortal que segó la vida del respetado catedrático.
El 11 de marzo de 2016, Febrillet, entonces candidato a senador por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), intentaba mediar en una disputa entre los candidatos a diputados Blas Peralta, líder de la Federación Nacional de Transporte Dominicano (Fenatrado), y Edward Montás, en el restaurante El Lago.
La reunión degeneró en violencia cuando Peralta abofeteó a Montás. En un acto de nobleza, Febrillet decidió retirar a este último en su vehículo personal para salvaguardar su integridad.
Sin embargo, fueron perseguidos por la avenida Anacaona por Peralta y sus guardaespaldas.
En pleno seguimiento, se realizaron varios disparos desde el vehículo del dirigente sindical y uno impactó al exrector, atravesándole el tórax y acabando con su vida poco después de ingresar al Centro Médico Real.
Tras el fatídico incidente, la presión social obligó a un desenlace rápido en sus etapas preliminares.
El 12 de marzo, Peralta se entregó a las autoridades negando haber portado armas. A pesar de su negativa inicial, el ministerio público presentó pruebas de balística y testimonios irrefutables que desmantelaron la influencia de uno de los sindicalistas más poderosos del país.
El 16 de marzo de 2016, el Juzgado de Atención Permanente del Distrito Nacional dictó un año de prisión preventiva contra Peralta, Rafael Herrera Mota, Franklin Venegas y Geraldo Félix Batista, quienes fueron trasladados a la cárcel de La Romana.
A mediados de 2016, el proceso enfrentó un desafío crítico, ya que el testigo principal, Edward Montás (objetivo original de los disparos), retiró su querella, tras un supuesto acuerdo económico.
Sin embargo, la Fiscalía del Distrito Nacional, bajo la gestión de Yeni Berenice Reynoso, y familiares de la víctima continuaron con el proceso, dada la gravedad del suceso.
Revelaciones y condena histórica
A principios de 2017, la investigación técnica cerró el cerco sobre Peralta. Los análisis periciales confirmaron que la bala mortal salió de su arma.
En mayo de ese año, el coronel retirado Rafael Herrera Mota reveló que Peralta planeó lanzar el arma al mar y cambiar el cañón para burlar a los investigadores.
La sentencia
El 11 de julio de 2017, el Primer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional determinó la existencia de acechanza y alevosía, condenando a Blas Peralta a 30 años de prisión como autor material, mientras Franklin Venegas y Geraldo Batista les impusieron ocho años de prisión por complicidad, y Rafael Herrera Mota fue sentenciado a cinco años de prisión (con tres suspendidos) por encubrimiento.
Pese a los intentos de la defensa por reducir la condena alegando «homicidio voluntario», la Primera Sala Penal de la Corte de Apelación del Distrito Nacional, ratificó la sentencia de 30 años de prisión en contra del sindicalista.
Posteriormente, el 15 de octubre de 2018, la Segunda Sala Penal de la Suprema Corte de Justicia rechazó el recurso de casación, convirtiendo la sentencia en definitiva.
Finalmente, el 13 de abril de 2023, el Tribunal Constitucional (TC), mediante la sentencia TC/0180/23, ratificó la condena de 30 años al rechazar un recurso de revisión constitucional, cerrando así cualquier posibilidad de modificación de la pena.
Hoy, Blas Peralta permanece recluido en el Centro de Corrección y Rehabilitación (CCR) Najayo, donde cumple su sentencia sin haber logrado variaciones para el cumplimiento de la pena solicitadas a lo largo de esta década.


