Los Dodgers de Los Ángeles movieron su plantilla el lunes al activar al versátil puertorriqueño Kike Hernández desde la lista de lesionados de 60 días, un esperado regreso tras someterse a una cirugía en el codo izquierdo durante la temporada muerta.
La habilitación del veterano de 13 campañas inyecta profundidad inmediata al equipo grande, pero al mismo tiempo genera un panorama de total incertidumbre para el infielder dominicano, Santiago Espinal.
El quisqueyano, de 31 años, se encuentra en una situación sumamente vulnerable dentro del roster debido al evidente exceso de jugadores en el cuadro interior de la escuadra californiana.
A pesar de haber cumplido de manera efectiva en su rol de utility suplente, la permanencia de Espinal con los Dodgers pende de un hilo, perfilándose como el candidato principal para ser colocado en asignación tras la llegada del boricua, quien asumirá formalmente sus funciones en la banca.
Hernández no perdió tiempo y fue insertado de inmediato en la alineación titular del lunes frente a los Rockies de Colorado, jugó tercera base y bateó en el noveno puesto.
Hernández completó previamente una asignación de rehabilitación de tres semanas con la filial Triple-A en Oklahoma City, donde vio acción en la antesala y los jardines con el objetivo de recuperar la forma física tras perderse las primeras siete semanas del calendario.
La presencia de Hernández en la esquina caliente cae como un bálsamo para el dirigente Dave Roberts, quien batalla contra las dolencias de su antesalista titular Max Muncy.
El estelar bateador de 35 años recibió un pelotazo en la muñeca derecha el pasado viernes por un envío a 96 millas por hora, y aunque las radiografías descartaron una fractura, se ha mantenido fuera de acción debido a la persistente inflamación en la zona afectada.
Bajas y situaciones
El cuerpo técnico de los Dodgers cruza los dedos por la pronta recuperación de Muncy, quien lidera al conjunto con 12 cuadrangulares en la campaña, además de registrar métricas defensivas de élite en la tercera base.
No obstante, el norteamericano ha atravesado por un bache ofensivo notable durante el mes de mayo, bateando para un tímido promedio de .210 con apenas tres vuelacercas, lo que incrementa la urgencia de contar con variantes confiables en el terreno de juego.
El panorama para mantener al dominicano Espinal en el equipo se complicó aún más ante la permanencia en el roster del coreano Hyeseong Kim, quien se perfila para recibir oportunidades en la segunda base si Hernández debe quedarse fijo en la antesala.
Kim ha exhibido serios problemas con la disciplina en la zona de strike durante el mes de mayo, ponchándose en 17 ocasiones en 42 turnos, pero su proyección a largo plazo parece ganarle la carrera al infielder quisqueyano.
Durante su pasantía de 26 compromisos con el uniforme azul de Los Ángeles, Santiago Espinal dejó una línea ofensiva discreta de .220/.238/.366 y ha jugado tanto la segunda como la tercera almohadilla.
La gerencia del conjunto angelino deberá tomar una determinación final sobre el futuro del nativo de Santiago de los Caballeros en las próximas horas, en lo que promete ser un movimiento estrictamente vinculado a la optimización de espacio en su nómina activa.


