Campeón de la NBA en 1973, Jerry Lucas cree que los New York Knicks que competirán desde la próxima semana en las Finales de 2026 son los más talentosos desde que lograron su último anillo medio siglo atrás frente a los Lakers del gigante Wilt Chamberlain.
En una entrevista con la AFP, este miembro del Salón de la Fama expresa su absoluta confianza en las posibilidades de los Knicks para regresar a la cima, ya sea contra Oklahoma City Thunder o San Antonio Spurs como último rival.
«Me siento confiado», afirma Lucas, de 86 años. «Han demostrado, por mucho, las mejores habilidades, más que cualquier otro equipo en estos playoffs… Es simplemente increíble lo que están haciendo».
Lucas comparte la emoción que embarga a Nueva York en las últimas semanas, cuya apasionada afición vibra de nuevo con unos Knicks que no llegaban a las Finales desde 1999.
Con Jalen Brunson como líder, los Knicks arrancarán el 3 de junio las Finales en un momento arrollador de forma, tras barrer por 4-0 las series ante Sixers y Cavaliers y encadenar 11 victorias consecutivas.
Sumando figuras como Karl-Anthony Towns o OG Anunoby, Lucas no cree que los Knicks hayan tenido un mejor plantel desde que ganaron el título de 1973, el segundo y último de la franquicia tras el de 1970.
«No creo que haya ninguna duda de eso», opina. «Tienen talento en cada posición. Tienen suplentes con talento en cada posición».

El expívot, miembro también del equipo olímpico estadounidense que ganó la medalla de oro en Roma 1960, no se ha perdido un juego de los Knicks en playoffs pese a que reside en el estado de Ohio, donde fue una estrella universitaria y debutó en la NBA con los Cincinnati Royals en 1963.
«El juego ha cambiado», dice al comparar su equipo con el actual. «Nosotros no teníamos la línea de tres puntos. Pero hay muchas similitudes. Teníamos una plantilla profunda, como ellos. Ellos tienen un gran pívot (Towns), nosotros también lo teníamos (Willis Reed). Teníamos grandísimos tiradores, igual que ellos».
«Nosotros éramos un equipo increíblemente inteligente», recuerda. «Y este equipo también lo parece. Conocen el juego. Se sacrifican unos por otros, como hacíamos todo el tiempo. Es un deporte de equipo«.
Duelos contra Chamberlain
Otro punto común que encuentra entre las dos generaciones es su defensa. Este año, Nueva York ha sufrido la menor cantidad de puntos de media en los playoffs, al igual que los Knicks de la temporada regular 1972-1973.
Condición imprescindible
«Al descanso, nuestro entrenador, Red Holzman, solo nos hablaba de defensa, nunca de ataque. Decía: ‘Para ganar, hay que ser capaz de frenar al equipo rival, porque no siempre vas a meter tus tiros», recueda.
Como suplente de Reed, este pívot de tamaño modesto (2,03 m y 104 kg) tuvo que enfrentarse en la final de 1973 a unos Lakers que contaban con Wilt Chamberlain (2,15 m, 124 kg), uno de los mejores jugadores de la historia, y al también legendario Jerry West.
Chamberlain «era tan poderoso, era increíble», recuerda Lucas. «Pero me encantaba jugar contra Wilt, porque podía abrirme y obligarlo a alejarse del aro. Y funcionó (…) Yo fui el primer pívot en tirar de lejos«.
Este excelso reboteador (15,6 capturas de media en su carrera) dio por terminada su trayectoria en la NBA en 1974 después de sus tres temporadas en Nueva York y en 1980 fue inmortalizado en el Salón de la Fama del básquet.
El sábado, Thunder y Spurs protagonizarán el partido definitivo de la final del Oeste por el derecho a enfrentar por el anillo a los sucesores de Lucas.


