Hace un año, el abogado penalista Abelardo de la Espriella era conocido por su exitosa carrera profesional y sus excentricidades, lejos de cualquier aspiración política, y fue cuando decidió postularse a la Presidencia de Colombia, a cuya puerta golpea en las elecciones de este domingo.
De la Espriella creó en julio de 2025 el movimiento de ultraderecha Defensores de la Patria, con el cual inscribió su candidatura al considerar que Colombia estaba en «sus horas más oscuras», según dijo en ese momento al referirse al Gobierno de Gustavo Petro.
Su carrera como ‘outsider’ en la política ha sido meteórica, pues en solo once meses arrebató al uribismo el liderazgo de la derecha colombiana y este domingo disputará la Presidencia en segunda vuelta con el izquierdista Iván Cepeda, tras ser el más votado en la primera, el 31 de mayo.
Admirador de Donald Trump y donante del Partido Republicano, De la Espriella, llamado ‘el Tigre’ por sus seguidores, hizo fortuna como abogado defensor de clientes controvertidos, como el empresario colombo-venezolano Alex Saab, actualmente detenido en EE.UU., o David Murcia Guzmán, protagonista de la mayor estafa piramidal de Colombia.
Promesas de prosperidad y mano dura
En su historial está también la participación hace veinte años en los diálogos de paz entre el Gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010) y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) por medio de la Fundación Iniciativas por la Paz (Fipaz), por lo cual Cepeda lo acusó en la recta final de la campaña de supuestos vínculos con paramilitares y, mediante su bufete de abogados, del presunto «robo» de recursos destinados a la salud.
A sus 47 años, De la Espriella, que se jacta de no recibir a los políticos de siempre en su movimiento, lidera las encuestas de intención de voto y promete que, en caso de ganar, hará de Colombia «la patria milagro», como Corea del Sur o Irlanda, y un país de emprendedores.
En su plan de gobierno hay un decálogo de «milagros» para la seguridad, la salud, la educación, el campo, el medioambiente, la cultura, las mujeres, el bienestar animal, el sector minero-energético y contra la corrupción.
A quienes le critican que nunca ha ocupado cargos públicos, les responde que eso es una ventaja porque lo libra de compromisos con políticos y grupos económicos, y subraya que su experiencia está «en ser exitoso» como empresario y lo mismo hará en el Gobierno.
Con ese discurso de ‘self-made’ y mensajes de contenido patriótico, incluido el saludo militar e invocaciones a Dios, ha conquistado a buena parte del electorado, entre ellos católicos y evangélicos, que lo ven como una especie de salvador.
Al mejor estilo del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, con quien tiene parecido físico e ideológico, De la Espriella, criticado por comentarios y actitudes machistas, promete «combatir con mano de hierro a los delincuentes y a los corruptos».
La ‘dolce vita’
El éxito en los tribunales, que lo convirtió en millonario, lo llevó a crear la marca ‘De la Espriella Style’, que define como «un espacio para celebrar la ‘dolce vita’, el buen gusto y las cosas que se hacen con pasión».
Eso incluye marcas propias como el ron Defensor, el vino Fratellone y la línea de ropa masculina Siempre Avanti, que vende camisas, corbatas y pañuelos de seda. Su campaña también comercializa chaquetas, gorras, gafas de sol y relojes de Defensores de la Patria.
Nacido en Bogotá el 31 de julio de 1978, De la Espriella se identifica más con la costa caribe y con la música vallenata, por el origen de su familia, con raíces en Montería, capital del departamento de Córdoba.
En un colegio de Montería estudio el bachillerato y luego se graduó como abogado en Bogotá, en la Universidad Sergio Arboleda, fundada por el líder conservador Álvaro Gómez Hurtado, asesinado en 1995 y uno de sus referentes políticos.
De la Espriella también tiene ciudadanía italiana y estadounidense, lo que dio pie a una discusión entre juristas sobre si ese hecho supone un impedimento para ser presidente de Colombia en caso de ser elegido.
En su forma de vestir y sus gustos gastronómicos, el candidato intenta ser lo más italiano posible, e incluso ha grabado dos discos con voz de tenor: ‘De mi alma italiana’ y ‘Navegante’.
Está casado desde 2008 con la administradora de negocios Ana Lucía Pineda, con quien tiene cuatro hijos pequeños: Lucía, Salvador, Filippo y Francesca.
Su compañero de fórmula para la Vicepresidencia es el economista José Manuel Restrepo, que con su prestigio académico le ha dado un toque de aplomo a su campaña.


