Cuando Isamar Marte abordó un avión rumbo a California hace casi cuatro años, no solo salía por primera vez de República Dominicana. También emprendía un viaje que la llevaría desde las calles de Cancino Primero, en Santo Domingo Este, hasta las aulas de una de las universidades más prestigiosas del mundo: Stanford.
Hoy, recién graduada de Economía y mientras cursa una maestría en Políticas Públicas con concentración en Ciencia y Tecnología, la dominicana asegura que su mayor propósito es que más jóvenes del país entiendan que las oportunidades internacionales también pueden estar a su alcance.
Marte explicó que, al ingresar a Stanford, su intención era estudiar políticas de desarrollo. Sin embargo, a medida que profundizó en esa área, comenzó a entender el desarrollo desde una nueva perspectiva: la innovación y la tecnología como herramientas para transformar las sociedades.
«Mi mamá siempre fue una inspiración muy grande, porque no terminó el bachillerato. Ella siempre me motivó a que, como mujer, era muy importante estudiar para ser independiente, adquirir conocimientos y construir mi propio futuro», expresó.
La joven informó que obtuvo una beca completa otorgada directamente por Stanford, destinada a estudiantes internacionales con alto rendimiento académico y un destacado perfil de liderazgo.
Sin embargo, asegura que las buenas calificaciones son solo una parte del proceso. Explicó que quienes aspiran a ingresar a universidades de alto prestigio como Stanford deben contar, además, con un perfil de liderazgo, servicio comunitario y participación en actividades extracurriculares.
- Fue precisamente esa visión la que la llevó a unirse a José Ramón Valdez, el primer estudiante egresado de una escuela pública dominicana en ser admitido en Harvard, con quien cofundó Bright Leaders League, una organización que orienta a estudiantes con excelencia académica interesados en aplicar a universidades internacionales.
«Las notas son importantes, pero también lo es demostrar liderazgo, servicio comunitario y participación en actividades fuera del aula. Las universidades buscan personas que quieran generar impacto», afirmó.
De ayudar a otros a construir su sueño
Antes de ser aceptada en Stanford, Isamar tomó un año sabático para fortalecer su perfil académico y de liderazgo. Durante ese período, junto a otros jóvenes dominicanos, fundó Bright Leaders League.
La iniciativa ha acompañado a estudiantes que posteriormente fueron admitidos en universidades como Yale y Duke, además de impulsar proyectos de liderazgo en distintas comunidades del país.
«Mientras ayudábamos a otros a construir su perfil para aplicar a universidades en el extranjero, yo también estaba viviendo ese proceso. No hace falta ser un experto para compartir el conocimiento que uno tiene», señaló.
Mudarse sola a los 19 años representó uno de los mayores retos de su vida. Extrañó a su familia, la comida dominicana y enfrentó el desafío de adaptarse a un entorno completamente distinto.
No obstante, asegura que convivir con estudiantes de diferentes países le permitió descubrir que existen muchas más cosas que unen a las personas que aquellas que las separan.
«Aprendí la belleza de la diversidad. Encontré comunidad lejos de casa y entendí que uno puede llevar un pedazo de República Dominicana a cualquier lugar del mundo.»
Destacada en la universidad
Durante su paso por Stanford, Marte presidió durante dos años la Sociedad de Política Latinoamericana, donde promovió debates sobre democracia, inteligencia artificial y desarrollo en la región.
Además, realizó pasantías en las Naciones Unidas, en Suiza; en el Congreso de Estados Unidos junto al congresista de origen dominicano Adriano Espaillat, y actualmente forma parte del equipo de Políticas Tecnológicas de Apple.
Explicó que estudiar en Stanford, ubicada en Silicon Valley —considerado uno de los principales centros de innovación tecnológica del mundo—, transformó su manera de entender el desarrollo económico.
«Por mis orígenes, o sea, yo viniendo de República Dominicana, poder pensar en tecnología con ese enfoque de desarrollo. Y que yo veo para mi país, República Dominicana, convirtiéndose en un centro, en el Caribe, que sea líder en estos temas de inteligencia artificial, desarrollo tecnológico, y que de esa forma atraiga a más personas a formarse en el ámbito laboral, y que de esa manera nuestros jóvenes puedan superar esos ciclos de pobreza extrema a los que se enfrentan», manifestó.
Un mensaje para quienes sueñan en grande
Para la joven economista, el principal obstáculo que enfrentan muchos estudiantes no es la falta de capacidad, sino creer que ciertas metas son inalcanzables.
«Que se atrevan a soñar en grande. Muchas veces nos limitamos por el lugar donde crecimos o por el dinero que tenemos. La educación no solo cambia lo que uno sabe, también cambia la forma en que uno ve el mundo.»
Marte también hizo un llamado a padres y docentes a convertirse en impulsores de los sueños de los jóvenes.
«Motiven a sus estudiantes. No les corten las alas».
El inglés como herramienta
Uno de los consejos que más repite a quienes desean estudiar en el extranjero es aprender inglés.
Según relató, nunca asistió a un colegio bilingüe ni tuvo profesores particulares. Aprendió el idioma escuchando música, viendo series, leyendo y, posteriormente, obligándose incluso a pensar en inglés para practicar.
«El inglés abre puertas que uno ni siquiera imagina. En un mundo globalizado es el idioma que conecta oportunidades en Estados Unidos, Europa y Asia», expresó.


