China está llevando la robótica humanoide mucho más allá de las demostraciones deportivas. Sus robots ya no solo corren, saltan o compiten contra atletas humanos, ya que han empezado a demostrar que pueden realizar trabajos que requieren grandes dosis de fuerza física. Después de que un androide completara los 100 metros en 9,39 segundos, superando el récord de Usain Bolt, en Hong Kong se ha presentado un robot capaz de levantar hasta 200 kilos en peso muerto.
Durante su lanzamiento en el Parque Científico de Hong Kong, la compañía NineRay Technology asombró con el nuevo RayNex G3 para realizar las tareas manuales de un operario, ya que es capaz de transportar hasta 30 kilos de carga, sostener 60 kilos con ambos brazos y levantar entre 100 y 200 kilos en peso muerto. Además, al medir 173 centímetros de alto y pesar menos de 60 kilos, está considerado como un robot ideal para la mayoría de los entornos de trabajo estándar.
También, gracias a sus 32 grados de libertad, el robot puede moverse con una gran agilidad y versatilidad para operar en logística de almacén, maniobras de precisión complejas y transporte a granel.
Respecto al resto de sus características, el diario China Daily informa que RayNex G3 responde a órdenes de voz, incorpora un cerebro de inteligencia artificial mediante una arquitectura de extremo a extremo, posee 44 conjuntos de sensores de precisión integrados en un sistema de control de fuerza distribuido por todo el cuerpo, e incluso combina articulaciones lineales y armónicas para compatibilizar potencia y precisión.
La comercialización de RayNex G3 podría arrancar el próximo mes en distintos mercados internacionales, con China continental, Hong Kong, Australia y Norteamérica entre sus principales objetivos. Por el momento, NineRay Technology no ha confirmado su precio definitivo, aunque Xu Zhigen, fundador de NineRay Technology, apuntó durante la presentación a un coste de alrededor de 200.000 dólares o más. Asimismo, la compañía aspira a elevar la producción hasta 10.000 unidades al año en un plazo de dos o tres años.
China también tiene un caballo robótico para transportar personas
China también está llevando los robots humanoides a terrenos más insólitos. En la World Robot Conference 2026, uno de ellos apareció montado sobre el Qiji X1, un caballo robótico diseñado para transportar personas y que incluso pudo ser probado por los asistentes.
Tal y como señala el medio Interesting Engineering, Qiji X1 tiene un diseño similar a los perros robots, cuenta con un asiento y un manillar para que las personas lo puedan usar como un vehículo de transporte, pesa 320 kilos, es capaz de transportar hasta 300 kilos y ofrece una velocidad punta de 10 kilómetros por hora.
En lo que se refiere a su disponibilidad y precio, el Qiji X1 tiene un precio de 289.000 yuanes (unos 36.800 euros al cambio, aproximadamente) y, por ahora, dicho modelo solo puede reservarse mediante el pago de un depósito. Además, la compañía todavía no ha concretado cuándo comenzarán los envíos de las primeras unidades.
Todavía hay margen de mejora
Los Juegos Mundiales de Robots Humanoides de Pekín están llevando a estas máquinas a enfrentarse a pruebas cada vez más exigentes. Los robots han tenido que gatear, sortear obstáculos, subir escalones, hacer volteretas y hasta levantar peso en una jornada que combinó desafíos deportivos con otros destinados a poner a prueba su coordinación y equilibrio, según informa la agencia EFE.
También, algunas de las pruebas exigieron utilizar herramientas, fijar clavos, conectar cables, abrir envases y manipular distintos objetos, siendo unos movimientos que buscan comprobar si estos dispositivos pueden desenvolverse algún día en entornos laborales reales.
Pero más allá de demostrar las habilidades de cada robot, dicha competición ha dejado patente que los androides todavía tienen margen de mejora. Por ejemplo, en una de las demostraciones, un humanoide consiguió abrir una caja con un cúter, pero sus movimientos estaban controlados a distancia por una persona mediante sensores, una muestra de la distancia que todavía existe entre realizar una tarea y ejecutarla de forma completamente autónoma.


