El cohete Starship ha despegado con éxito este lunes 28 de septiembre a las 14:48 hora española peninsular. Tras superar con éxito una prueba de lanzamiento el pasado día 24, el decimocuarto vuelo de prueba supone un nuevo hito para SpaceX porque se espera que el vehículo espacial complete por primera vez un vuelo orbital.
Acorde a la información compartida por la compañía aeroespacial de Elon Musk en su página oficial, se espera que Starship vuele a una altitud aproximada de 275 kilómetros sobre la Tierra y complete aproximadamente seis órbitas alrededor del planeta durante un vuelo de casi diez horas, con un amerizaje previsto en el Océano Pacífico.
Hasta ahora, las pruebas de vuelo de Starship han seguido trayectorias suborbitales «pasivamente seguras» para maximizar la seguridad pública y facilitar el aprendizaje, pero, al alcanzar la órbita, se podrá iniciar la siguiente fase del desarrollo para que sea completamente reutilizable. Además, cabe mencionar que, según SpaceX, el objetivo principal del vuelo consiste en completar con éxito todas las fases previstas para el cohete propulsor, desde el lanzamiento y el ascenso hasta la separación de etapas y las maniobras destinadas a recuperar y aterrizar el vehículo en un punto situado en alta mar, en el Golfo de América.
Para esta misión, SpaceX ha introducido varias modificaciones tanto en el hardware como en el software con el objetivo de corregir los problemas detectados durante el vuelo anterior.
Qué podemos esperar del primer vuelo orbital de Starship
Para lograr el vuelo orbital, Starship primero realizará una maniobra para situarse en órbita, utilizará uno de sus motores Raptor para iniciar el descenso y, una vez que el equipo de control de vuelo haya comprobado que los sistemas críticos cuentan con la redundancia necesaria, continuará con la maniobra de entrada y completará al final de la misión una última maniobra de desorbitación que le permitirá amerizar de forma controlada en el Océano Pacífico.
Con este lanzamiento, SpaceX busca poner a prueba nuevas capacidades de Starship y acercar el vehículo a operaciones cada vez más complejas. Además, el vuelo servirá para comprobar cómo responde la nave durante las distintas fases de la misión, desde su llegada a la órbita hasta el regreso controlado a la Tierra.
Por otro lado, la misión también supondrá un hito importante para Starlink, ya que Starship desplegará por primera vez 26 satélites de la generación V3, diseñados para incrementar la capacidad de la constelación y mejorar la velocidad de conexión que reciben los usuarios. Además, el vuelo servirá para poner a prueba varias mejoras destinadas a reforzar el escudo térmico de Starship y reducir el riesgo de daños, teniendo en cuenta que se reutilizará por primera vez dos losetas recuperadas de la nave 40 en la nave 41, siendo un paso más hacia la reutilización de los componentes del cohete.
Con este lanzamiento, la compañía aeroespacial de Elon Musk afronta un vuelo clave para avanzar en el desarrollo de un vehículo que aspira a desempeñar un papel fundamental en las futuras misiones de la NASA a la Luna y, a más largo plazo, los vuelos tripulados a Marte.


