El desierto de Tabernas, en Almería, se convertirá durante unas horas en una pequeña versión de Marte. La Agencia Espacial Europea (ESA), Airbus y varios socios europeos probarán allí este jueves, 1 de octubre, un prototipo de róver marciano con el que quieren ensayar algunas de las tecnologías que utilizará la futura misión ExoMars Rosalind Franklin.
El vehículo que circulará por el desierto español se llama Charlie, tiene seis ruedas y no es el róver que viajará finalmente al planeta rojo. Su función es servir como banco de pruebas en la Tierra para comprobar cómo se comportan los sistemas y cómo deberán trabajar los equipos cuando la misión real se encuentre a millones de kilómetros de distancia.
Y hay una particularidad importante: Charlie estará en Almería, pero quienes lo controlen estarán en Turín (Italia). Las órdenes llegarán mediante un enlace por satélite desde el Rover Operations Control Centre (ROCC), el centro desde el que también se preparan las futuras operaciones del Rosalind Franklin.
Durante el ensayo, los técnicos pondrán a prueba la última versión de su sistema de navegación autónoma, una capacidad fundamental para que el vehículo pueda desplazarse, detectar obstáculos y decidir parte de su recorrido sin depender constantemente de instrucciones desde la Tierra. También recrearán algunas de las actividades científicas que deberá realizar el róver una vez en Marte.
No es, además, la primera vez que Charlie pisa Tabernas. La ESA ya utilizó este prototipo en el desierto almeriense en 2018 durante la campaña ExoFiT. Entonces se ensayaron tareas como abandonar una plataforma de aterrizaje, dirigirse hacia lugares de interés y seleccionar rocas para su análisis mientras los operadores trabajaban a más de 1.000 kilómetros de distancia.
Todo este trabajo tiene como destino la misión ExoMars Rosalind Franklin, uno de los proyectos más ambiciosos de exploración marciana de Europa. La ESA prevé lanzar la misión a finales de 2028 y, después de un viaje de aproximadamente dos años, aterrizar en Marte en 2030.
Su objetivo será buscar indicios de vida pasada o presente. Para hacerlo, Rosalind Franklin contará con una característica que lo diferencia de los róveres enviados hasta ahora: podrá perforar el suelo marciano hasta dos metros de profundidad, recoger muestras y estudiarlas con los instrumentos de su laboratorio a bordo. La profundidad importa porque la superficie de Marte está expuesta a una intensa radiación y a procesos químicos que pueden destruir posibles biomarcadores. El material enterrado tiene más posibilidades de haber permanecido protegido durante largos periodos de tiempo.
Su destino será Oxia Planum, una región cercana al ecuador marciano con depósitos de arcilla formados en presencia de agua hace alrededor de 4.000 millones de años. La ESA considera que sus características geológicas convierten la zona en un lugar especialmente interesante para buscar huellas de las condiciones que tuvo Marte cuando era un planeta mucho más húmedo. Investigaciones publicadas este mismo año apuntan incluso a que los depósitos de arcilla de la región son más extensos de lo que se pensaba.
Una misión con trabajo hecho en España
España no solo participará en la preparación de la misión prestando durante estos ensayos un paisaje parecido al marciano. Parte del hardware que permitirá llegar al planeta rojo se está desarrollando también aquí. La compañía española Sener ha diseñado y fabricado las cuatro patas del tren de aterrizaje de la plataforma que transportará a Rosalind Franklin hasta la superficie. Viajarán plegadas durante el trayecto y deberán desplegarse automáticamente antes de que el módulo toque el suelo.
Según el anuncio de este mismo martes hecho por la compañía, las pruebas realizadas hasta ahora han demostrado que las patas pueden desplegarse en menos de un segundo. Una vez extendidas, tendrán que absorber el impacto final del aterrizaje después de que los paracaídas y los motores hayan reducido la velocidad de la nave.
La propia ESA ya ha probado este sistema dejando caer en Turín un modelo a tamaño real de la plataforma sobre superficies duras y sobre terrenos cubiertos por material similar al suelo marciano. La agencia confirma que Sener, desde España, ha diseñado y construido las patas, que incorporan amortiguadores y sensores para detectar el momento del contacto con la superficie.
ExoMars tuvo que ser profundamente rediseñada después de que la ESA pusiera fin en 2022 a su cooperación con la agencia espacial rusa Roscosmos tras la invasión de Ucrania. Europa tuvo que sustituir varios de los sistemas originalmente previstos para el descenso y el aterrizaje y la misión cuenta ahora con nuevas contribuciones de la NASA, entre ellas el servicio de lanzamiento, componentes de los motores de descenso y las unidades que ayudarán a mantener caliente el róver en Marte.


