Las agencias espaciales llevan años preparando el camino para que los seres humanos puedan llegar a Marte y, en un futuro, establecer una presencia prolongada en el planeta rojo. La NASA sitúa las primeras misiones tripuladas a Marte entre sus grandes objetivos para las próximas décadas y, por ello, sigue trabajando en tecnologías capaces de proporcionar a los astronautas recursos básicos como oxígeno, agua y energía sin depender constantemente de los suministros enviados desde la Tierra.
Sin embargo, el reto no consiste únicamente en llegar a Marte, sino en conseguir que los astronautas puedan sobrevivir allí y, sobre todo, regresar a casa. En este contexto, una candidata a doctora del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) trabaja en un pequeño reactor capaz de convertir el dióxido de carbono de la atmósfera marciana en oxígeno, siendo un avance que podría servir tanto para los sistemas de soporte vital como para fabricar combustible directamente sobre el planeta.
Lanie McKinney, candidata a doctora del MIT y autora de este proyecto, explica que dicha investigación se centra en el desarrollo de tecnologías que podrían ayudar a los humanos a explorar Marte. Para ello, su investigación utiliza plasma frío para que el reactor sea capaz de convertir el dióxido de carbono en oxígeno y monóxido de carbono, aunque, por ahora, el reto consiste en separar el oxígeno antes de que se recombine.
Así lo puntualiza: «Si no construimos estaciones de servicio en Marte, será muy difícil traer humanos de vuelta a la Tierra. Vamos a necesitar alguna forma de producir el combustible allí mismo. En realidad, podemos realizar la etapa de conversión muy bien, pero lo que sucede en un plasma es que lo convertimos y luego obtenemos una mezcla que necesita ser separada».
Por ahora, su trabajo combina el reactor de plasma con una membrana selectiva de oxígeno diseñada para extraerlo rápidamente, sin embargo, el proceso de integración no se comprende del todo, por lo que plantea dudas sobre cómo el entorno de plasma reactivo afectará a la membrana.
Pese a la incertidumbre, McKinney considera que este trabajo es esencial para habitar Marte en los próximos años porque, después de llegar a Luna con el programa Artemis de la NASA, «lo que sigue es establecer una presencia permanente para poder realizar investigaciones científicas asombrosas y ser realmente eficaces en la exploración».


