La Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) lleva más de 25 años operando como un laboratorio orbital en el que los astronautas realizan investigaciones científicas y prueban nuevas tecnologías. Desde su puesta en marcha en 1998, se ha convertido en una pieza clave para preparar las futuras misiones a la Luna y Marte, sin embargo, su estructura envejecida y los altos costes de mantenimiento implican que, alrededor de 2030, la ISS quedará libre de astronautas para ser trasladada a la Tierra.
Llegado el momento, la Estación Espacial Internacional será desorbitada de forma controlada para que sus restos caigan en una zona remota del océano y se desintegren en su mayor parte durante la reentrada en la atmósfera. No obstante, pese a que el fin de la ISS ya está programado para 2030, el Comité de Comercio, Ciencia y Transporte del Senado de Estados Unidos contempla prolongar su vida útil hasta 2032.
Esta extensión daría más margen para mantener la presencia estadounidense en la órbita terrestre baja mientras se preparan las plataformas que tomarán el relevo, teniendo en cuenta que el plan de transición prevé que la ISS continúe operativa durante los próximos años mientras las agencias espaciales y las empresas privadas desarrollan nuevas estaciones orbitales.
La NASA pone en marcha el relevo de la Estación Espacial Internacional
La idea de sustituir la ISS por estaciones comerciales lleva años sobre la mesa, pero el proceso ha entrado en una nueva fase. El pasado 9 de octubre, la NASA abrió la convocatoria definitiva para contratar el desarrollo, la certificación y los servicios de estas futuras plataformas.
Tal y como ha dado a conocer la agencia espacial en un comunicado oficial, las empresas interesadas tienen hasta el 8 de diciembre para presentar sus propuestas porque se prevé adjudicar los contratos en la primavera de 2027, teniendo en cuenta que espera seleccionar a dos o más contratistas durante la fase inicial de desarrollo.
Según el administrador de la NASA, Jared Isaacman, la agencia busca empresas que presenten planes viables, demuestren su capacidad técnica para desarrollar estaciones espaciales y estén dispuestas a invertir en ellas: «La oportunidad es significativa, pero en última instancia, la viabilidad económica debe ser viable. Queremos ver planes creíbles, una sólida ejecución técnica y empresas dispuestas a invertir en destinos que puedan servir a la NASA, al tiempo que desarrollan nuevos clientes y mercados propios».
En la convocatoria, la NASA también describe los requisitos para las empresas interesadas en diseñar, construir, probar, certificar y operar destinos comerciales en órbita terrestre baja capaces de proporcionar servicios integrales de transporte y destino para vuelos espaciales tripulados.
La Agencial Espacial Europea también busca alternativas
Llegada la retirada de la Estación Espacial Internacional, la NASA asegura en el comunicado que se compromete a mantener una presencia estadounidense en la órbita terrestre baja «en consonancia con la Política Espacial Nacional del Presidente».
Isaacman insta a que se necesita un lugar para realizar investigaciones, desarrollar tecnologías, entrenar tripulaciones y preparar misiones a la Luna y Marte. Por ello, considera que las «las estaciones espaciales comerciales pueden proporcionar esa capacidad, a la vez que crean nuevas oportunidades para la industria estadounidense y permiten a la NASA concentrar más recursos en las misiones casi imposibles que tenemos por delante».
Por otro lado, el objetivo de Isaacman también está impulsando acuerdos con otras agencias y empresas del sector, debido a que la Agencia Espacial Europea (ESA) y Starlab han firmado una Carta de Intenciones (Lol) para explorar futuras colaboraciones en la órbita terrestre baja, dando continuidad a las conversaciones iniciadas en 2023.
Este acuerdo refleja el interés común de garantizar el acceso continuo a la investigación espacial y a mantener las misiones de astronautas una vez que la ISS llegue al final de su vida útil. La colaboración entre agencias y empresas privadas será clave para asegurar el acceso al espacio y preparar el terreno para futuras misiones de exploración.


