Desde principios de septiembre, las empresas de inteligencia artificial más potentes de la industria tienen al mundo en vilo: cada vez que una de ellas hace un nuevo anuncio, la prensa, la opinión pública y los expertos aguantan la respiración. Aunque los riesgos a los que esta tecnología puede llegar a enfrentarnos son el asunto que más nos ocupa, también se ha colado en las páginas de los periódicos una nueva práctica habitual que OpenAI, la compañía de IA de Sam Altman que dio a luz a ChatGPT, lleva unas semanas realizando: anunciar que sus modelos han conseguido descifrar retos científicos hasta ahora impenetrables.
El primero de ellos fue una propuesta de solución al problema de Navier-Stokes, relacionado con el movimiento de los fluidos, pero poco después y ante el debate que esto despertó entre la comunidad científica y, especialmente, entre los matemáticos, el equipo de OpenAI publicó un portal en el que exponía una colección de trabajos matemáticos para los que había alcanzado hallazgos y sobre los cuales ofrecía a la comunidad investigadora la posibilidad de analizarlos. Es decir: que ojos de fuera de la compañía mirasen con lupa los resultados de la IA de los de Altman.
Ahora, la empresa californiana acaba de añadir tres nuevos casos de problemas clave resueltos a esta lista, concretamente en las áreas de matemáticas, física e informática. Como ha ocurrido en las ocasiones anteriores, OpenAI atribuye los resultados a modelos internos –sin especificar cuáles– y, tal y como prometió, anuncia que especialistas externos a la compañía van a revisar las soluciones a las que ha llegado su IA.
El resultado de informática será examinado por Russell Impagliazzo y Ramamohan Paturi, de la Universidad de California en San Diego, junto con Ryan Williams, del MIT. En física, el grupo estará dirigido por David Gross, Nobel de Física de 2004, acompañado por Michael Douglas, Arthur Jaffe, Igor Klebanov y Nikita Nekrasov, especialistas en física teórica y matemática. Para el trabajo de matemáticas, la empresa ha publicado el material para que la comunidad lo estudie, sin anunciar un equipo equivalente.
Lo que OpenAI afirma que ha conseguido su inteligencia artificial
Mientras los expertos examinan los trabajos y llegan a sus propias conclusiones, lo que de momento se sabe es el resultado al que OpenAI afirma haber llegado en cada uno de estos campos.
En matemáticas, OpenAI asegura haber demostrado una conjetura sobre cómo se concentran las ondas, con consecuencias para otros problemas de la disciplina.
En informática, sostiene que ha refutado la hipótesis del tiempo exponencial, una idea utilizada para estudiar los límites de velocidad de determinados cálculos.
El trabajo de física aborda los fundamentos matemáticos de teorías que describen partículas y sus interacciones.
Si se confirman, estos resultados podrían cambiar algunas herramientas con las que los científicos estudian problemas y buscan soluciones. OpenAI ha publicado los materiales de matemáticas e informática en Lean, una herramienta de comprobación de demostraciones. Los de física todavía no están disponibles para el examen general y el grupo académico prepara su exposición. La siguiente etapa será comprobar qué establecen exactamente esos trabajos, explicar sus argumentos y estudiar sus consecuencias.


