Por William Hernández
Desde el gobierno 2000 al 2004 en el que hubo dos funcionarios dentro del gabinete, en las personas de Siquió NG de la Rosa y Hernani Salazar, la Provincia Duarte ha estado fuera de poseer dolientes al máximo nivel del Estado dominicano.
La falta de unidad entre el empresariado local que no ha podido tener una agenda común de desarrollo y crecimiento hacia una provincia estratégicamente colocada “no solo en el mismo trayecto del sol”, sino en una posición geográfica estratégica; una división ridícula y payasesca entre las direcciones políticas de los principales partidos políticos y especialmente en aquellos que nos han gobernado lamentablemente con una agenda debajo del brazo buscando no el bien común, colectivo, sino el personal y sus adláteres con una ambición de acumulación de riquezas que raya en lo aborrecible.
En los últimos años, un grupo de ciudadanos han trabajado en la conformación del Consejo Económico y Social (CES) municipal, con una amplia participación de todos los sectores, sin exclusión, (esperamos que todos los municipios hágase el suyo) realizando una noble labor con un enfoque que hasta hoy no se ha podido asumir para alcanzar tener una comunidad, adecuada al siglo XXI.
La Provincia Duarte tiene muchas necesidades y los gobiernos van y vienen y no llenan las expectativas que deseamos. Criticamos a los grupos populares por sus formas de lucha; pero ¿Cuál ha sido el rol de los que pueden presionar de diferentes ángulos ajenos a aquellos?
Históricamente, en el caso de San Francisco de Macorís, ha quedado demostrado que ante la desidia de unos, la protesta de los otros es lo que ha permitido la consecución de logros significativos muy a pesar de las muertes y violencias en que se ha tenido que pagar en los sectores sociales que lamentablemente han sido los menos afortunados aunque hayan sido los protagonistas de lo logrado, aunque después aparezcan otros a figurear.
En el 2000, debemos preguntarnos ¿Qué tenían Siquio y Hernani que lograron hacer tantas cosas en tan poco tiempo? ¿Seguiremos navegando en aguas profundas de la división que no nos lleva a nada?
Ahora mismo, tenemos una figura fresca y sensible, que coge el teléfono y da la cara, aunque no sea un funcionario del gobierno: el senador Franklin Romero, en quien una gran parte de la población tiene cifradas esperanzas, no solo como una persona con calidad para gestionar soluciones a los grandes males que no soportan retrasos en sus soluciones en una sociedad que cada día, social y económicamente se aleja entre quienes geográficamente viven en la zona sur (salida a la Vega/Sto. Dgo.) y los que viven en los otros sectores de la ciudad donde los servicios esenciales se alejan cada día más.
Con el senador Romero y su capacidad de trabajo y relación con el gabinete presidencial, aunque nueva vez por 16 años consecutivos no tenemos secretarios o ministros, estamos esperando que su liderazgo pueda unir a muchos sectores económicos y sociales para alcanzar nuevas metas hacia el progreso y esperamos que los políticos, diputados, regidores, alcaldes, vocales, regidores, directores y funcionarios/as a todos los niveles pongan a la sociedad en primer lugar y no las ambiciones personales y de sus partidos.
Llegó la hora de asumir el esfuerzo desarrollado por el Consejo Económico y Social de San Francisco de Macorís, CES-SFM que durante varios años ha asumido importantes propuestas para el bien de nuestro pueblo, está también el Consejo Regional de Desarrollo, CRD.
Asumamos el reto de unirnos por lo necesario, lo justo, crear empleos de calidad, trato humano con justicia social hacia los trabajadores en las empresas y comercios.
La palabra clave para que las cúpulas de los partidos nos tomen en cuenta es la unidad de todos, comenzando por los legisladores que deben atreverse hacer lo correcto, lo necesario y no sigan como “muchachos” de mandados y obedientes por la línea del partido.
Prof. William Hernández
Pasado Presidente de ADP
Presidente Asoc. Arcos y Flecha.


