La historia del béisbol dominicano en el Clásico Mundial ha estado marcada por el poder ofensivo, las grandes figuras y momentos inolvidables, con el pico en la obtención del campeonato invicto en 2013.
Pero de cara a la próxima edición del torneo, que arranca el 5 de marzo, si se concreta como se proyecta que Geraldo Perdomo y Ketel Marte, compañeros en los Arizona Diamondbacks, jueguen juntos en el equipo nacional, se convertirían en la primera combinación de campocorto y segunda base del mismo club en ver acción en un partido.
En la edición 2017, Robinson Canó y Jean Segura pertenecían a los Marineros de Seattle, pero no coincidieron jugando defensa en un choque.
Perdomo y Marte, que materializaron 58 jugadas de doble matanza en 2025, ya acumulan 460 partidos disputados juntos entre el campo corto y la intermedia, la mayor cantidad entre dominicanos. Canó y Segura coincidieron en 184 encuentros a la defensa en Seattle, según Baseball-Reference.
Un combo plateado
Perdomo representó al país en el Premier12 de 2019 y viene de terminar cuarto en las votaciones al MVP de la Liga Nacional, con una línea ofensiva de .290/.389/.462, 20 cuadrangulares y 100 remolcadas, lo que le valió para ganar su primer Bate de Plata.
Su compañero Marte, quien acumula 11 campañas en la MLB, logró su segundo Bate de Plata en fila, con una línea ofensiva de .283/.376/.517, 28 jonrones y 72 empujadas.
Más que defensa
Aunque el simbolismo radica en la doble matanza, ambos aportan mucho más que guantes seguros.
Marte es uno de los bateadores más completos entre los intermedistas de MLB, capaz de impactar la pelota con fuerza. Perdomo ha evolucionado a la ofensiva, con gran disciplina en el plato y capacidad para embasarse y correr las bases.
La combinación de defensa sólida y producción ofensiva convierte a esta dupla en una pieza importante del engranaje que manejará Albert Pujols.
Química probada en las Mayores
En Arizona, Perdomo y Marte han construido una sociedad silenciosa pero efectiva en el corazón del cuadro interior. El primero, dueño del shortstop, se distingue por su alcance, lectura de batazos y precisión en el tiro, que le valieron para tener un (+3) en carreras salvadas con su defensa en el 2025.
El segundo, establecido en la intermedia, combina seguridad defensiva, que le valió para (+1) en las carreras salvadas con su defensa en la estación pasadacon su oportuno bate y experiencia en escenarios de alta presión.
Esa sincronía —clave para ejecutar la doble matanza con fluidez— no es producto de la casualidad. Es el resultado de innings compartidos, comunicación constante y una comprensión mutua de los movimientos y tiempos del otro. Llevar esa química a un torneo corto como el Clásico puede representar una ventaja competitiva significativa.
Un detalle que marca época
La selección dominicana ha contado históricamente con torpederos y segundas bases de élite, muchos de ellos compañeros circunstanciales en el equipo nacional, pero no una dupla establecida que llegue desde el mismo conjunto de Grandes Ligas con la responsabilidad natural de convertir rodados en dos outs.
En un evento donde cada error se paga caro y cada jugada defensiva puede cambiar el rumbo de un partido, tener una pareja acostumbrada a trabajar junta reduce la curva de adaptación. No se trata solo de talento individual, sino de cohesión.
El peso histórico del 2013
Desde la coronación invicta en el Clásico Mundial de 2013, la República Dominicana persigue repetir la hazaña, pero los resultados no han sido favorables, y Estados Unidos (2017) y Japón (2023) se han llevado los máximos honores.
En ese trayecto, el enfoque ha estado en la ofensiva y el cuerpo monticular. Sin embargo, los campeonatos también se construyen desde la prevención de carreras.
Perdomo y Marte representan evolución en nuestro béisbol: potencia y carisma, sí, pero también estructura defensiva y disciplina táctica. Una doble matanza se concreta en segundos, pero su trascendencia podría permanecer en nuestras mentes por siempre.


