La Ciudad de Nueva York continúa enfrentando una salida sostenida de residentes. Un estudio reciente de la Comisión de Presupuesto Ciudadano reveló que la ciudad perdió 114,000 habitantes netos hacia otras ciudades de Estados Unidos durante el último año, con un patrón que afecta a todos los niveles de ingresos.
El informe señala que, en 2025, la población total de la ciudad volvió a disminuir, consolidando una tendencia que comenzó durante la pandemia. Aunque la salida de residentes fue menor que en los años más críticos del COVID-19, el fenómeno sigue siendo significativo: más personas se mudan fuera de Nueva York de las que llegan.
El estudio indica que la mayoría de los neoyorquinos no se traslada demasiado lejos. Muchos optan por mudarse a áreas cercanas, como:
- Suburbios de Nueva York
- Estados vecinos como Nueva Jersey, Connecticut y Pensilvania
Estos estados resultan atractivos por su menor costo de vida, impuestos más bajos y, en algunos casos, una mejor calidad de vida.
El factor costo de vida
El alto costo de vida en Nueva York sigue siendo una de las principales razones detrás del éxodo. La ciudad ha sido objeto de críticas constantes por los precios de la vivienda, servicios y alimentos.
El alcalde Zohran Mamdani ha prometido abordar el problema con medidas como supermercados administrados por el gobierno y congelación de alquileres. Sin embargo, algunos residentes consideran que las políticas actuales no están logrando frenar el encarecimiento, señalando aumentos en impuestos a la propiedad, agua y electricidad.
Por su parte, la gobernadora Kathy Hochul ha advertido sobre la salida de contribuyentes de altos ingresos hacia estados con menor carga fiscal, como Florida y Texas.
Una tendencia nacional
El fenómeno no es exclusivo de Nueva York. La ciudad de San Francisco también ha experimentado una caída en su población desde la pandemia, a pesar del auge de la industria tecnológica y la inteligencia artificial.
- Allí, al igual que en Nueva York, el elevado costo de vida ha sido un factor clave en la decisión de muchos residentes de marcharse.
La salida de residentes de Nueva York refleja un cambio más amplio en las preferencias de los estadounidenses, donde el costo de vida, los impuestos y la calidad de vida pesan cada vez más en la decisión de dónde vivir.
Aunque la ciudad sigue siendo un centro económico y cultural global, retener población se ha convertido en uno de sus mayores desafíos actuales.


