Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
Santo Domingo.-Como una diosa descendida del Olimpo, envuelta en un vestuario que contrastaba con su larga melena rubia, la cantautora venezolana Elena Rose apareció en el escenario del Teatro La Fiesta del hotel Jaragua, donde un público completamente entregado la esperaba para vivir una noche inolvidable.
Era su primer encuentro con la audiencia dominicana, y la artista aprobó con honores esta cita especial como parte de su gira internacional “Alma Tour”.
Durante aproximadamente una hora y media, Elena Rose demostró por qué es una de las voces más auténticas y conmovedoras de la nueva generación de la música latina. Respaldada por una impecable banda y una producción cuidadosamente diseñada, la artista regaló un espectáculo íntimo, poderoso y profundamente emotivo, en el que cada canción encontró eco en el corazón de sus seguidores.

Confesión
Aunque habló poco entre canciones, sus palabras tuvieron el peso de una confesión y la fuerza de un manifiesto. “No soy cantante, soy mensajera del amor”, expresó con sinceridad, arrancando una de las ovaciones más sentidas de la noche.
En otro momento, compartió un mensaje inspirador sobre la perseverancia y la fe: “He sacrificado todo por lograr mi sueño. El camino difícil no es difícil; es el camino que Dios puso para ti”. Sus reflexiones sobre el empoderamiento femenino, la honestidad y la importancia de perseguir los sueños conectaron de inmediato con la audiencia.
El repertorio, compuesto por 18 canciones, recorrió algunos de los temas más representativos de su carrera. La velada inició con la poderosa secuencia de “Mantra”, “Alma”, “Otro huevón”, “Tu tu tu” y “Amén bebé”, marcando desde el inicio la intensidad emocional del concierto.
Los temas
Luego llegaron momentos memorables con interpretaciones como “Aleluyah”, “Sintigo”, “Me lo merezco”, “Un beso menos”, “El hombre” y “El regalo”.
La noche continuó elevándose con “Gangsta ángel”, “A 12 te olvidé”, “Carteras chinas”, “Luna de miel”, “Cosita linda”, “Orión” y una emotiva interpretación de “Caracas en el 2000”. “Si ustedes supieran lo que yo amo este lugar, me voy a quedar unos días para descansar. Gracias, Santo Domingo. Gracias por venir”, dijo.
Evento
—Estrella
El cierre no pudo ser más simbólico ni conmovedor: Elena Rose se despidió con “La de Dios”, dejando al público sumido en gratitud, emoción y admiración.
La publicación Elena Rose pasa con notas sobresalientes su primera vez en RD apareció primero en El Día.


