Cuando el Instituto Técnico Superior Comunitario (ITSC) inició su labor docente, en enero de 2013, nació con una misión clara: formar técnicos capaces de integrarse rápidamente a los procesos productivos y responder a las necesidades de sectores estratégicos para el desarrollo del país.
Trece años después, la institución busca mostrar una nueva cara.
El cambio no se limita a una nueva administración o a la renovación de sus espacios. En el ITSC, ubicado en San Luis, Santo Domingo Este, la transformación que hoy promueve la institución busca abarcar desde la infraestructura y los laboratorios hasta la oferta académica y la manera en que los estudiantes se preparan para incorporarse al mercado laboral.
Pero para llegar a este punto, la institución tuvo que atravesar una etapa marcada por el deterioro estructural, cuestionamientos y una crisis institucional que puso su funcionamiento bajo la lupa.
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En el 2019, profesores denunciaron que algunos laboratorios se encontraban vacíos y que los estudiantes de Gastronomía debían llevar sus propios ingredientes para poder realizar sus prácticas. Dos años después, el instituto volvió a ocupar titulares tras la salida del entonces rector José Altagracia Sánchez, luego de un reportaje periodístico que expuso prácticas de nepotismo y acoso sexual.
El episodio provocó una crisis de confianza y llevó al Poder Ejecutivo a intervenir la institución.
Para entonces, el deterioro no era solo institucional.
“Tenemos bastantes dificultades porque estas edificaciones han recibido muy poco mantenimiento desde su construcción hasta la fecha”, declaró en enero del 2021 el entonces rector Vegazo Ramírez, al describir el estado de las instalaciones.
Años después, José Ramón Holguín, su actual rector, recuerda un panorama todavía más crítico al momento de asumir la gestión.
“La primera vez que vine, parecía un lugar en decadencia. La verdad es que se estaba muriendo. Los muros se estaban derrumbando y llovía dentro de los edificios”, relató.
En su oficina actual, según cuenta, el agua corría por el piso, no había luz y los edificios permanecían oscuros.
“Y así era todo, todos los edificios, el agua, un lugar terrible”, recordó.
Una nueva imagen
Hoy, la imagen que busca proyectar el instituto es distinta.
De sus 16 edificios, 14 ya están listos, mientras que aproximadamente el 75 % de los laboratorios han sido renovados. La institución también trabaja en la instalación de más de 70 aulas inteligentes, equipadas con pantallas que permiten grabar, escribir, guardar y transmitir las clases.
La apuesta es que el estudiante no solo reciba la teoría, sino que aprenda haciendo.
Ese cambio, sostiene el rector, ha sido uno de los principales logros de su gestión.
“El segundo gran logro son nuestros laboratorios. Me da mucha satisfacción recorrer las aulas de nuestros chicos trabajando con cosas que la generación anterior no pudo tener”, expresó.
El proceso de transformación también ha alcanzado la oferta académica.
Cuando inició su labor docente, el ITSC contaba con una oferta curricular de 27 carreras distribuidas en siete áreas: salud, informática, artes, hostelería, construcción, industrial y electromecánica.
Oferta académica
La institución ofrece 34 carreras técnicas, agrupadas en siete áreas que abarcan desde la salud y la tecnología hasta el turismo, el diseño y la industria.
La oferta incluye programas como desarrollo de software, administración de redes, soporte informático, enfermería, imágenes médicas, construcción, agrimensura, electricidad, electrónica, mecánica automotriz, diseño industrial, gestión de cocina, panadería y repostería, diseño de modas y fotografía, entre otros.
Las carreras tienen una duración de dos años y están organizadas en cuatrimestres.
La matrícula actual es de 6,827 estudiantes, de los cuales 1,450 son de nuevo ingreso, lo que desde sus inicios no se veía.
Desarrollo de software es la carrera con mayor cantidad de estudiantes, con 973 matriculados. Siguiéndole enfermería, con 935, e imágenes médicas, con 593.
Los estudiantes tienen edades que van desde los 16 hasta los 50 años y proceden de distintos puntos del país, aunque la mayor concentración proviene del Distrito Nacional, Santo Domingo Norte, Monte Plata, San Cristóbal, Villa Altagracia, Hato Mayor y San Pedro de Macorís.
La educación técnica ha ganado valor entre los jóvenes y las familias, una percepción que, según el rector, también se refleja en sus indicadores de permanencia estudiantil.
Explicó que cuando la actual gestión llegó, el índice de deserción alcanzaba el 62.7 %. Ahora, asegura, se encuentra por debajo del 8 %. Hasta mayo de 2026, fecha en que se celebró la más reciente graduación del instituto, se han graduado 7,680 técnicos superiores. De ellos, las áreas con mayor demanda son salud y turismo, seguidas por informática, artes y electromecánica.
“Cada muchacho que viene aquí transforma a la familia”
La transformación ocurre mientras el ITSC intenta responder a una pregunta que va más allá de cuántos edificios han sido reparados o cuántos laboratorios han sido renovados: ¿qué tipo de técnico necesita el país?
La respuesta de la institución apunta hacia la tecnología, la industria, la salud y las áreas vinculadas a la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. Su oferta académica, sin embargo, mantiene una característica que la diferencia de otros centros de formación técnica enfocados exclusivamente en la tecnología: la diversidad.
En el mismo campus conviven carreras relacionadas con el desarrollo de software y los semiconductores con programas de enfermería, imágenes médicas, gastronomía, diseño de modas, fotografía, mecánica automotriz y turismo.
El objetivo de la actual gestión es continuar ampliando la matrícula para que más jóvenes tengan acceso a una formación técnica. “Cada muchacho que viene aquí transforma a la familia”, sostiene el rector.
La institución también intenta adelantarse a las necesidades de la industria. Uno de los nuevos pasos es la incorporación del área de semiconductores, una rama que adquirió relevancia dentro de las políticas públicas del país. El ITSC elaboró un plan de estudios que ya fue aprobado y cuenta con un laboratorio de semiconductores abierto al público. “Estamos adquiriendo laboratorios más avanzados, como el laboratorio de prototipos, que permitirá a los jóvenes diseñar, ensamblar, inventar e innovar en la forma en que se deben hacer las cosas en la industria real del futuro”, explicó el rector. El centro también se presenta como la primera institución con aulas inteligentes en el país.


