España comenzó a exigir documentación a pasajeros procedentes de Italia después de que Roma mantuviera sus controles sobre viajeros llegados desde territorio español. El canciller italiano, Antonio Tajani, calificó este domingo la respuesta de Madrid de “incomprensible y totalmente inaceptable”.
Madrid/Roma.- La crisis migratoria desatada a finales de julio en Ceuta ha derivado en un enfrentamiento entre España e Italia que este domingo mantiene a ambos países aplicando controles fronterizos dentro del espacio Schengen, mientras aumenta el intercambio de reproches entre sus gobiernos.
La tensión comenzó después de la entrada masiva de migrantes desde Marruecos hacia Ceuta, que llevó al Gobierno italiano a establecer, el pasado 1 de agosto, controles sobre los viajeros procedentes de España. Roma justificó la decisión como una medida preventiva ante la posibilidad de que parte de esas personas continuara su desplazamiento hacia territorio italiano.
España respondió después de que Italia rechazara retirar la medida. Desde las 00:00 horas del sábado 8 de agosto, la Policía española restableció temporalmente controles en puertos y aeropuertos para los pasajeros procedentes de Italia, una decisión prevista, en principio, hasta las 00:00 horas del 7 de septiembre.
Los controles españoles son aleatorios y se concentran en la comprobación de identidad y nacionalidad. A los ciudadanos de terceros países también se les puede solicitar la visa o el permiso de residencia correspondiente. En algunos aeropuertos, los agentes realizan las verificaciones a la salida de la pasarela de los aviones, sin trasladar a los pasajeros a las zonas habituales de control de fronteras exteriores.
Los controles se extienden
El operativo comenzó en los aeropuertos de Madrid y Barcelona y durante el sábado se amplió a Málaga, Sevilla, Bilbao, Alicante y Valencia. Las autoridades también contemplaron extenderlo a los aeropuertos de Baleares y Canarias, dos importantes destinos del turismo italiano.
- Los vuelos sometidos a estas verificaciones proceden principalmente de Fiumicino y Ciampino, en Roma; Malpensa, en Milán; así como de Nápoles, Venecia y Florencia. Según las autoridades españolas, la relación de aeropuertos de origen podría ampliarse durante los próximos días.
- Cada avión es atendido por entre dos y cuatro policías, dependiendo del número de pasajeros, y la documentación se comprueba a entre el 5 % y el 10 % de los viajeros. Los controles también afectan al tráfico marítimo procedente de Italia.
Hasta el sábado, fuentes policiales y del gestor aeroportuario Aena indicaban que las medidas no estaban provocando alteraciones significativas en el tránsito aéreo y portuario. Pasajeros llegados a Barcelona desde ciudades italianas señalaron que las comprobaciones se realizaron sin mayores dificultades.
Italia eleva el tono
La controversia subió de tono este domingo, cuando el ministro italiano de Asuntos Exteriores y vicepresidente del Gobierno, Antonio Tajani, calificó la reacción española de “incomprensible y totalmente inaceptable”.
En una entrevista publicada por el diario italiano La Stampa, Tajani defendió la decisión inicial de Roma alegando que la situación creada en Ceuta era extraordinaria y justificaba temporalmente los controles previstos por las normas europeas.
El jefe de la diplomacia italiana sostuvo además que existe el riesgo de una nueva llegada masiva de migrantes a mediados de agosto y aseguró que mantener las restricciones constituye una medida de precaución. “Esperamos poder levantar la suspensión pronto, en cuanto el riesgo haya desaparecido”, afirmó, antes de acusar al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, de haber “dramatizado” la situación.
Tajani argumentó que la preocupación italiana no está centrada únicamente en Ceuta, sino en los posibles movimientos posteriores dentro de Europa de migrantes procedentes de países subsaharianos. Según su planteamiento, Italia sería uno de los destinos más expuestos a esos desplazamientos.
El ministro fue más allá al vincular esos movimientos con riesgos de seguridad y sostuvo que la llegada de personas procedentes del África subsahariana podría representar una amenaza yihadista, una afirmación con la que defendió el derecho de Italia a reforzar sus fronteras.
Roma acusa a Madrid de represalia
Tajani considera que la respuesta española tiene un carácter de represalia. “No se puede revocar el espacio Schengen simplemente por represalia, sin motivo alguno, perjudicando el turismo”, declaró.
También volvió a cuestionar la política migratoria española y las regularizaciones impulsadas en los últimos meses, al considerar que transmiten un mensaje que, según él, puede afectar la seguridad de otros países europeos.
La posición italiana se produce mientras persisten diferencias sobre la magnitud de la situación en Ceuta. Tajani citó estimaciones de entre 8,000 y 11,000 migrantes todavía presentes en la ciudad autónoma, mientras que las autoridades ceutíes han rebajado esa cantidad a entre 3,000 y 5,000 personas.
Una crisis que llega a Schengen
La disputa introduce un nuevo elemento de tensión dentro del espacio Schengen, concebido para garantizar la libre circulación entre los países participantes, aunque sus normas permiten restablecer temporalmente los controles en las fronteras interiores bajo determinadas circunstancias.
Lo que comenzó como una respuesta italiana a la crisis migratoria de Ceuta ha evolucionado, en poco más de una semana, hacia medidas recíprocas. Italia mantiene controles sobre viajeros procedentes de España y Madrid aplica desde este fin de semana verificaciones a quienes llegan desde territorio italiano.
Hasta este domingo, ninguno de los dos gobiernos ha anunciado el levantamiento de sus medidas. España mantiene como fecha límite provisional el 7 de septiembre, mientras Italia asegura que retirará sus controles cuando considere desaparecido el riesgo que motivó su aplicación.


