El miedo a que un asteroide impacte contra la Tierra es un tema recurrente entre la población. En enero de 2025, el asteroide 2024 YR4 acaparó la atención de miles de personas cuando se estimó que tenía una probabilidad del 3,1% de impactar contra nuestro planeta en diciembre de 2032, sin embargo, esta amenaza fue descartada.
Pese a que no existe ningún posible peligro en la actualidad, no es la primera vez que la comunidad científica se pone en alerta por el posible impacto de un asteroide contra la Tierra. Una situación similar a esta ocurrió cuando, en el año 2004, el Observatorio de Arecibo empezó a seguir la trayectoria de Apophis, una roca con un tamaño similar al edificio Empire State Building con sus más de 340 metros de diámetro. Durante un tiempo, las predicciones apuntaban que existía una probabilidad del 2,7% de un posible impacto en 2029. Sin embargo, se puso en marcha una campaña de observación y, finalmente, una serie de estudios concluyó que Apophis no representa un riesgo de colisión durante al menos un siglo.
No obstante, para garantizar que Apophis no es ningún peligro para la Tierra a lo largo de los próximos años, la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) quiere lanzar la misión Ramsés para estudiar dicho cuerpo celeste rocoso a medida que la gravedad de nuestro planeta altera sus características físicas.
Dicha misión se lanzará en 2028 y se reunirá con el asteroide Apophis para acompañarlo durante su sobrevuelo sin riesgo a la Tierra en 2029, de esta manera, los hallazgos mejorarán la capacidad de la ESA para defender nuestro planeta de un objeto similar que estuviera en una trayectoria de colisión.
En este contexto, España juega un papel importante en dicha misión, ya que desplegará el CubeSat Don Quijote de la empresa EMXYS para que realice un aterrizaje controlado sobre el asteroide, así pues, realizará mediciones directas que complementarán las observaciones orbitales y validará capacidades relevantes para futuras misiones a asteroides.
Qué es y qué hará Don Quijote en el espacio
La ESA describe a Don Quijote como «una nave espacial del tamaño de una caja de zapatos», teniendo en cuenta que es un instrumento suministrado por la empresa española EMXYS para intentar aterrizar en el asteroide Apophis.
José A. Carrasco, director ejecutivo de EMXYS, explica en el blog oficial de la ESA que «Don Quijote debe operar en el entorno mucho más exigente del espacio profundo, para luego aterrizar de forma autónoma en una superficie extraña y en gran parte desconocida» para «realizar investigaciones científicas complejas simultáneamente y, posteriormente, transmitir los resultados a su nave nodriza Ramsés«.
Es importante mencionar que el aterrizaje de Don Quijote en la superficie de Apophis se llevará a cabo de forma completamente autónoma, sin posibilidad de intervención humana en tiempo real. Sin embargo, para encontrar un lugar seguro donde posarse, dicho CubeSat utilizará un sistema de seguimiento de características del terreno, mientras que su gravímetro y magnetómetro permanecerán activos durante todo el descenso para recopilar datos científicos. Por lo tanto, una vez en la superficie, los investigadores confiarán en que estos instrumentos continúen proporcionando información clave sobre el asteroide.
No obstante, debido a la gravedad extremadamente baja de Apophis, el descenso será muy lento, aunque los responsables de la misión no descartan que la sonda rebote una o varias veces antes de quedar estabilizada. Por este motivo, el CubeSat ha sido diseñado para funcionar independientemente de la orientación en la que termine apoyado, aunque la composición del terreno sigue siendo una incógnita y existe incluso la posibilidad de que Don Quijote se hunda parcialmente en la superficie. Además, como medida de respaldo, la nave incorpora baterías no recargables para garantizar el suministro de energía tras el aterrizaje.
Todos los instrumentos que equipa Don Quijote
Don Quijote transportará un trío de instrumentos, desde el Gravímetro para Objetos Pequeños del Sistema Solar (GRASS, por sus siglas en inglés), el Experimento de Investigación de la Respuesta de Apophis Inducida por la Magnetosfera (MARIE, por sus siglas en inglés) hasta el Sismómetro del Instrumento Sísmico para Asteroides (SIA, por sus siglas en inglés):
- GRASS se encargará de medir el minúsculo campo gravitatorio del asteroide.
- MARIE medirá si el asteroide tiene un campo magnético y cómo podría cambiar al interactuar con el campo magnético y la gravedad de la Tierra.
- SIA estará diseñado para realizar las primeras mediciones sísmicas en un asteroide.
Francisco García de Quirós, director de tecnología de EMXYS, añade que integrar estos componentes de Don Quijote en un espacio menor que el de un «cajón de escritorio» supone un reto, ya que tienen que «acomodar» los instrumentos en un espacio reducido junto a la electrónica de la nave, las baterías y los enlaces entre satélite. Además, al mismo tiempo, deben mantener un centro de masas «cuidadosamente controlado» para que los propulsores funcionen con la máxima eficiencia mientras Don Quijote desciende para un aterrizaje seguro.


