Los lectores automáticos de matrículas llevan años funcionando y lo hacen de una forma bastante sencilla: simplemente hacen la fotografía del coche que pasa y comparan su matrícula con diferentes bases de datos. Sin embargo, ahora una tecnología de la empresa de seguridad Leonardo quiere añadir una evolución al sistema para ayudar en investigaciones policiales. En concreto, bajo el nombre de SignalTrace, está basada en unos sensores capaces de detectar las señales que emiten algunos dispositivos electrónicos que viajan dentro del vehículo, como el teléfono o un reloj inteligente.
Así es como funciona
El objetivo es crear una especie de huella electrónica a partir de los dispositivos que suelen moverse juntos e incluso cuando los investigadores no saben inicialmente qué matrícula buscar. Para lograrlo, esta tecnología utiliza unos sensores colocados estratégicamente para detectar señales que determinados dispositivos emiten al aire, como el Bluetooth o las etiquetas RFID. El sistema analiza las señales que aparecen juntas de manera habitual y crea una firma electrónica asociada a ese grupo de dispositivos.
Un ejemplo muy sencillo que explican desde The Conversation es el siguiente: si todas las mañanas compartes un coche con otra persona, el lector puede registrar la matrícula mientras los sensores detectan las señales de vuestro teléfono y reloj inteligente. Después de varios desplazamientos, ese sistema puede reconocer que esas señales suelen aparecer juntas y relacionarlas con ese vehículo, además de con una determinada hora y ubicación.
En el caso de que semanas mas tarde las mismas señales aparezcan juntas en otro coche relacionado con una investigación, podría convertirse en una nueva pista, aunque los investigadores no conozcan su matrícula. La compañía asegura que no puede identificar directamente a las personas ni acceder al contenido de sus dispositivos, sino que simplemente recoge las señales que estos emiten y crea patrones a partir de ellas.
Puede ser vital en investigaciones policiales
La policía puede utilizarla en investigaciones en las que necesiten descubrir patrones y relaciones entre personas. Es decir, sirve para seguir un vehículo aunque no se conozca su matrícula, relacionar vehículos entre sí, encontrar conexiones entre personas o vehículos, buscar pistas o reconstruir movimientos que sean necesarios para una investigación policial.
El sistema ya se está comercializando y está instalado en algunos lugares como Oxon Hill en Maryland. Además, una versión anterior aparece en contratos oficiales del estado de Nueva York, aunque todavía no son herramientas policiales extendidas, por lo que no hay una fecha prevista para una implantación a nivel general.


