Cadáveres envueltos en una lona negra yacen en una fosa común en las afueras de Kiev mientras las tropas ucranianas evalúan la destrucción tras la retirada de tropas rusas de la zona.
En otro pueblo, los cuerpos de una alcaldesa, su esposo y su hijo, y de un hombre que se cree que es un soldado ucraniano, también quedaron tendidos una fangosa fosa detrás de un terreno con casas donde las fuerzas rusas habían dormido.
El cuerpo sin vida de un hombre con las manos atadas por la espalda es descubierto sobre el terreno en Bucha, al noroeste de Kiev. Las autoridades ucranianas acusan a las fuerzas rusas de cometer crímenes de guerra y de dejar atrás una “escena de una película de terror”.
Líderes occidentales no ocultaron su indignación y se habla de una investigación exhaustiva para establecer responsabilidades y más sanciones a Rusia, mientras desde el Kremlin acusan a Estados Unidos de preparar un montaje.


