Historia del uso del dinero en República Dominicana

Ciertas clases de narraciones pueden ser muy impactantes, entre ellas las que describen eventos como plagas, guerras, accidentes, desastres naturales y otros tipos de calamidades. Su impacto se mitiga cuando esos acontecimientos son imaginarios, o si los afectados son personas en lugares remotos, sin vinculación alguna con el lector. Pero si se refieren a hechos verídicos, ocurridos en el propio país, las narraciones adquieren un significado real que provoca inquietud por su proximidad, pesar por los daños sufridos, y desaliento por lo que pudo haberse hecho y no se hizo.

Después de tres años de ardua faena, dedicados al análisis de miles de documentos en el Archivo General de la Nación, Juan Manuel Prida, economista, historiador y autor de obras galardonadas, ha efectuado lo que es sin duda un magnífico aporte al conocimiento de los pormenores de nuestra turbulenta historia monetaria. Su Historia de la moneda dominicana 1844-1900, publicada en dos tomos, es un relato sobrecogedor de los usos, y abusos, de la potestad gubernamental de crear dinero, salpicado con las reacciones que ello provocó. Las precariedades fiscales, la pobreza, el desorden administrativo y la lucha por la independencia crearon condiciones poco propicias para el desarrollo en ese entonces de un sistema monetario racional y estable. El dinero, lejos de servir para facilitar transacciones y actuar como reserva de poder adquisitivo, fue emitido como vía para conseguir recursos, sin sopesar las consecuencias. A esa vía se sumaron créditos comerciales, préstamos y otras formas creativas de recabar fondos.

El autor de la obra no oculta su desazón por los intentos fallidos, el descrédito institucional y los dramáticos costos que ese manejo de la facultad de emisión implicó para nuestra nación. Esa sensación de incomodidad no le impidió, sin embargo, elabora un informativo y aleccionador trabajo que clarifica y define muchos aspectos poco conocidos de la trayectoria de nuestra moneda nacional.