La energía oceánica es la nueva promesa de las renovables. Y Japón ya está probando una gigantesca turbina

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A medida que los efectos del cambio climático se hacen cada vez más evidentes en nuestras vidas y padecemos sus consecuencias, parte de los humanos intentamos hacer lo posible para limitar el avance de este fenómeno. Una de las claves para conseguirlo es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, un objetivo al que podemos contribuir dejando atrás los combustibles fósiles y apostando por fuentes de energía limpias y renovables.

En este camino, aunque lejos de ser suficiente, están surgiendo una enorme cantidad de propuestas, muchas de la cuales se han materializado prometedores proyectos. Ya no solo montamos parques eólicos en tierra, también lo hacemos en el mar, incluso a 140 kilómetros de la costa. Y, por si eso fuera poco, hay quienes también apuestan por la energía solar flotante y quienes buscan elaborar combustible sintético con viento, agua y aire. El siguiente paso, según Japón, está en la energía oceánica.

Si bien la energía solar y la energía eólica son dos de las fuentes de energía limpias y renovables más utilizadas de la actualidad, tienen algunas limitaciones importantes, entre ellas, que no son efectivas en todo el mundo (en España todo parece indicar que sí) y que no son constantes. Esto se debe a que dependen del sol y del viento respectivamente, y estos no se presentan con la misma intensidad en todos los momentos del día.

Ante la ausencia de viento, aprovecha el mar

Los japoneses, debido a las características de su ubicación geográfica, ya han desestimado algunas fuentes de energía renovable, lo que les ha llevado a apostar fuertemente por otras. Como no tienen los vientos predominantes del oeste que soplan en latitudes más altas de Europa han dejado de lado a energía la eólica, pero sí han apostado fuertemente por la solar convirtiéndose en uno de los mayores productores mundiales.

Ahora, van un paso más allá. Quieren aprovechar las corrientes de Kuroshio, una de las más fuertes del mundo, para generar electricidad de manera fiable y constante. Según recoge Bloomberg, la Organización para el Desarrollo de Nuevas Energías y Tecnologías Industriales de Japón (NEDO) dice que esta corriente, que se extiende a lo largo de la costa oeste, podría alcanzar hasta el 60% de la capacidad de producción actual de país. Entonces… ¿Problema energético solucionado? No tan rápido.

Para aprovechar esa enorme fuente de energía constante, limpia y renovable es necesario contar con la tecnología adecuada. En este sentido, los japoneses han invertido mucho tiempo. IHI Corp ha estado desarrollando durante más de una década una turbina submarina que aprovecha las corrientes marinas profundas y las convierte en electricidad.

Según la compañía, el prototipo del proyecto, llamado Kairyu, se asemeja a un avión. Tiene 20 metros de ancho y 20 metros de largo. Pesa 330 toneladas y está diseñado para funcionar anclado al suelo marino a unos 30 y 50 metros de profundidad. El cuerpo central alberga un sistema de flotabilidad, mientras que cada una de sus «alas» incorpora una enorme turbina.

En febrero, IHI Corp probó su sistema durante siete días en el mar que rodea las islas Tokara, en el suroeste de Japón. Inmovilizaron Kairyu con un ancla de 280 toneladas y la dejaron expuesta a las corrientes de Kuroshio, lo que generó hasta 30 kW de energía eléctrica. «Acumulamos una gran cantidad de datos y conocimientos valiosos para su comercialización en el futuro», dice la compañía.

Los planes comerciales de IHI Corp contemplan instalar varios de estos sistemas a lo largo de la costa este de Japón. Sin embargo, antes de que eso suceda deberá superar muchos otros desafío. De momento, montar el sistema de turbinas es una proeza de la ingeniaría, por lo que deben encontrar nuevos métodos para hacerlo. Además, deben asegurarse que los componentes sean lo suficientemente robustos como para operar durante mucho tiempo sin estropearse.

IHI Corp confía en que logrará superar estas dificultades con el paso del tiempo. El paso siguiente es probar un sistema de 2 megavatios y prepararse para el inicio de sus operaciones comerciales en la década de 2030 o más adelante. ¿Triunfará esta propuesta? Aún no lo sabemos, pero sí sabemos que no es la única alternativa que contemplan los nipones, también están probando barcos con baterías y aerogeneradores en alta mar.

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La energía oceánica es la nueva promesa de las renovables. Y Japón ya está probando una gigantesca turbina

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Javier Marquez

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