Los sistemas migratorios deben adaptarse al teletrabajo y a nómadas digitales

El aumento del teletrabajo, incluso de los «nómadas digitales» que se mudaron a otros países para trabajar de forma remota, requiere ajustes en las políticas migratorias, según un informe publicado este jueves por el Instituto de Políticas Migratorias (MPI).

 

El covid-19 obligó a muchas personas a trabajar desde casa, pero la mayoría de los sistemas migratorios «están mal equipados» para lidiar con el teletrabajo, señala el informe.

 

No se han adaptado para «admitir a trabajadores extranjeros que pueden terminar trabajando parcial o totalmente de forma remota para un empleador local ni para permitir que los nómadas digitales visiten y trabajen de forma remota para un empleador en otro país».

 

Las reglas poco claras sobre los impuestos, las ventajas y las legislaciones laborales plantean obstáculos tanto para los nómadas digitales como para aquellos que los emplean, añade.

 

«No abordar el trabajo remoto en las políticas de inmigración es una oportunidad perdida», sostiene el informe de Kate Hooper y Meghan Benton.

 

Las autoras estiman que los sistemas migratorios deben ser más flexibles, lo cual podría generar beneficios porque permitiría aprovechar talentos y facilitaría que los desplazados por guerras, como la que se libra en Ucrania después de la invasión rusa, o por desastres medioambientales obtengan ingresos.

 

Ya se han dado algunos pasos: más de 25 países y territorios, entre los que figuran Argentina, Brasil, Costa Rica o Panamá, han puesto en marcha visados para nómadas digitales que admiten a ciudadanos extranjeros que trabajan para un empleador fuera del país o, a veces, por cuenta propia.

 

A diferencia de una visa tradicional, en estos casos no se asume que el trabajo será en persona, a tiempo completo en un mismo país.

 

Las visas de nómadas digitales han tenido éxito en países cuyas economías dependen del turismo para compensar la pérdida de ingresos al permitir que los visitantes se queden más tiempo.

 

También entre aquellos interesados en que trabajadores remotos internacionales vivan en pueblos pequeños y comunidades rurales para contribuir a su desarrollo económico.

 

Hay otras formas de adaptar los sistemas migratorios al teletrabajo, como por ejemplo ajustar los visados existentes para flexibilizar las pruebas de residencia o permitir el trabajo remoto con visado de visitante.