Ana Julia Quezada, condenada por el asesinato del niño Gabriel Cruz, fue registrada en la cárcel de Brieva, España, después de que la madre de la víctima anunciara que pondría querellas judiciales contra la asesina por supuestamente haber mantenido contacto con periodistas para la grabación de un documental.
Fuentes penitenciarias indicaron que la asesina fue sometida a un registro corporal. Tras este registro, en el que no se encontró nada, fue trasladada a una celda de aislammiento dentro de la misma cárcel. En esta nueva celda, Quezada solo dispone de las pertenencias más imprescindibles, añadieron las mismas fuentes.
Han insistido en que no hay indicios de que la reclusa tenga un teléfono móvil que le permita participar en el supuesto documental, como asegura la madre de Gabriel. Ramírez aseguró que interpondría querellas judiciales por «un presunto delito de cohecho en el que estarían implicados, por lo que saben de una fuente directa, funcionarios, personas relacionadas con la prensa fuera de la cárcel y la propia prensa y, de forma subsidiaria sus guardadores, que serían Instituciones Penitenciarias».


