Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
Sin lugar a duda, el problema a nivel mundial de la contracción de la tasa de natalidad mueve a preocupación y peor aún las muertes producidas por: las guerras entre países, las que se producen por enfermedades naturales, las que diariamente se ven por accidentes de tránsito, la de los suicidios, feminicidios, diversos tipos de tragedias, tienen serias consecuencias en los campos de la economía como la de fuerza laboral, migraciones, nacionalidad, y recomposiciones a lo interno de nuestras sociedades.
El envejecimiento de la población a nivel mundial tiene sus secuelas para el crecimiento económico. La primera víctima es el sistema de pensiones y por lógica el de la salud. Cuando la población en edad laboral disminuye se reduce la fuerza laboral y la capacidad de crecimiento económico.
A la población laboral disminuir en países desarrollados y de mercados emergentes, se afecta el ingreso fiscal y por ende las pensiones por lo que el papel de la mujer en estos momentos de transición demográfica es crucial.
La familia dominicana ha sufrido una sustancial baja a través de las ultimas 5 décadas por decir un referente. “En las últimas cinco décadas, la tasa de natalidad mundial ha disminuido drásticamente, y el índice de fecundidad global ha caído más de la mitad, pasando de aproximadamente 5 hijos por mujer a unos 2.2 hijos en 2021. Esta tendencia es global, aunque con variaciones significativas entre países y regiones, y se debe a factores como el retraso en la edad para tener hijos, cambios en las prioridades sociales y profesionales, y la mejora en el acceso a la planificación familiar”
Las mujeres constituyen la mitad de la población mundial, suelen vivir más que los hombres y la proporción etaria de más de 65 años es mayor. Pero si analizamos el porcentaje en edad laboral (la tasa femenina e participación laboral) ronda ya el 50% desde hace dos décadas y media aproximadamente.
Aunque la brecha de género en educación está disminuyendo sensiblemente lo vemos en los egresados de educación superior, todavía persisten dificultades en las oportunidades como el acceso a servicios financieros, en materia salarial, y de derechos jurídicos por citar. Ahora las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de acceder a estudios terciarios (instituto superior o universidad). Estas tendencias son positivas
Tantas mujeres calificadas mientras un alto porcentaje no está integrada a la fuerza laboral con lo cual se desperdicia el talento a nivel económico y social. Si la mujer desarrollara a cabalidad todo su potencial en el mercado laboral se lograrían grandes avances macroeconómicos. Para tener una idea de lo que significaría por ejemplo el PIB de Estados Unidos aumentaría un 5%, en Japón un 9%, en las Emiratos Árabes Unidos un 12% y en Egipto un 34%. Fuente Banco Mundial. Y nosotros? Es una tarea de investigación.
La emigración procedente del vecino país tiene una tasa de natalidad muy superior a las nuestras. Un hogar dominicano típico de hoy es de 4 miembros promedios y la de los haitianos es de 7. Lo lógico es esperar una sustitución gradual en un par de décadas. Esto tendrá varias repercusiones en diferentes órdenes.
La pérdida de PIB per cápita atribuible a la brecha de género en el empleo ronda un 27% en ciertas regiones de Africa, Sri Lanka, Bangladesh, Líbano, Pakistán por citar varios ejemplos. La inscripción escolar debe aumentar porque las mujeres tienen más probabilidad que los hombres de gastar sus ingresos en la educación de sus hijos. La productividad de las empresas es mayor cuando se trata de negocios propiedad de mujeres y con políticas de contrataciones más justas.
En la actualidad el aprovechamiento de las mujeres altamente calificadas es una meta accesible para Japón quien en este año estrenó su primera ministra Sanae Takaichi. “Es la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra en la historia de Japón y asumió el puesto en octubre de 2025”. Para revitalizar a Japón es lograr que un mayor número de mujeres trabajen.
En economía como la nuestra con poblaciones más envejecidas, impulsar la participación femenina en la fuerza laboral puede mitigar el efecto de una fuerza laboral pequeña y estimular el crecimiento. Para lograr modificar esta realidad el gobierno y el sector privado pueden desempeñar una gran función focalizando políticas públicas que logren una reducción de la brecha de género en salud, educación, servicios de infraestructura y acceso a servicios financieros, fomentando la licencia parental y la creación de guarderías estos dos últimos temas se han avanzado mucho, dicho sea de paso. Pero falta todavía.
Otro aspecto a tomar en cuenta es que las mujeres dominan los sectores del empleo irregular e informal. Estos ofrecen menos beneficios y seguridad social que el empleo regular o a tiempo completo.
La inquietud común es que la colocación de más mujeres en la fuerza laboral haga descender las tasas de fertilidad, exacerbando la reducción de la población. Y existen claros indicios en muchos países de la disminución de nacimientos en ese sentido.
Existe una relación negativa entre la fertilidad y la participación en la fuerza laboral que cambian la relación de parejas en el sostenimiento de los gastos del hogar.
Solo la participación del hombre en las tareas domésticas combina mejor la maternidad y el trabajo lo que lleva a mejorar una mayor participación de las mujeres y con ello mejorar relativamente la fertilidad.
El autor es economista.
La publicación El cambio demográfico que se avecina, las mujeres y el control de la natalidad apareció primero en El Día.


