El 25 de marzo de 2026, poco después de las 3:00 de la tarde, una patana cargada de vigas de acero se volcó en el kilómetro 9 de la autopista Duarte. La carga se deslizó y aplastó una yipeta roja. Horas después, el tránsito seguía colapsado en el oeste del Distrito Nacional.
Filas se extendían por la John F. Kennedy, Winston Churchill, Núñez de Cáceres y la zona industrial de Herrera. A las 6:00 p. m. el flujo apenas comenzaba a normalizarse.
El suceso no es un hecho aislado. Una revisión exhaustiva de la hemeroteca digital dominicana entre 2011 y marzo de 2026 documenta al menos 13 incidentes con camiones o patanas en ese mismo punto o su entorno inmediato. En esos casos hubo volcaduras, caída de carga y taponamientos. Evidentemente se trata de un patrón que las autoridades dominicanas no han enfrentado. Y está vinculado a dos situaciones: camiones con sobrecarga y el peralte de la curva del Kilómetro 9.
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Dos episodios replican el impacto directo sobre vehículos: en noviembre de 2022, un camión perdió tablas que dañaron al menos tres carros y paralizaron la vía; en marzo de 2026, las vigas provocaron un efecto similar.
En 2020 se concentraron tres volcaduras en meses distintos, todas con carga esparcida y congestión prolongada.
La carga
La carga es un factor constante. Madera, tablas, vigas, arroz, sacos de cacao, cervezas o caliche. En 2025, un camión con madera se volcó en hora pico y a las 10:00 de la noche aún trabajaban en su remoción.
La hora también se repite. Muchos casos ocurren entre las 3:00 y 4:30 p. m. o en la mañana. El kilómetro 9 funciona como un intercambiador clave. Cualquier obstrucción se expande hacia la Kennedy, Churchill, Máximo Gómez y otras vías principales.
La geometría del tramo influye. Reportes de prensa describen que en el peralte “de manera recurrente se viran los camiones cargados”. No es un informe técnico, pero es una observación reiterada. En varios casos, se mencionan sobrecarga o fallas en el amarre.

En 15 años, solo dos eventos reportan aplastamiento directo de vehículos livianos. Sin embargo, el impacto general es constante.
Si es un problema de sobrecarga, entonces la Dirección General de Seguridad y Transporte Terrestre (Digesett) no supervisan las cargas. Finalmente es el Estado quien debe de responder por el desorden y los costos nadie sabe quién los paga.
El kilómetro 9 mantiene las mismas condiciones. Es un punto elevado, con peralte pronunciado y convergencia de vías principales. Por allí circulan vehículos pesados de forma constante.


