En 1965, el famoso guerrillero argentino Ernesto ‘Che’ Guevara, en su carta de despedida a Fidel Castro, escribió: «En una revolución se triunfa o se muere (si es verdadera)». Trasladado al baloncesto, el Dreamland Gran Canaria, con sólo un triunfo por encima del descenso, deposita su fe y su suerte en un trotamundos de los banquillos, Néstor ‘Che’ García, que regresa a España casi una década después de su primera aventura europea.
Tres temporadas atrás, el conjunto isleño renunció a disputar la Euroliga por motivos económicos, pero a la vez se afianzaba con el esloveno Jaka Lakovic como su técnicDe frecuentar los ‘play-off’ de la Liga Endesa, esta temporada, el objetivo, ya sin Lakovic, pasa por enderezar el rumbo a falta de nueve jornadas y alejarse de los puestos cercanos al descenso de la máxima categoría del baloncesto español.
Ante un desafío de tanto riesgo y, en una necesaria revolución con poco margen de maniobra, la elección de la dirección deportiva canaria ha sido el argentino ‘Che’ García (Bahía Blanca, 1965), un veterano curtido en mil batallas y con años de trabajo como entrenador principal y seleccionador nacional, principalmente en Latinoamérica.
Sin embargo, hace nueve años, el entonces llamado Montakit Fuenlabrada, actualmente en Primera FEB, la segunda división española de baloncesto, confió su destino a García, un técnico que hasta entonces no contaba con ningún tipo de experiencia europea.
La fórmula fue exitosa y el equipo madrileño consiguió clasificarse para la Copa del Rey y acabó noveno, a un solo puesto de alcanzar las eliminatorias por el título de la ACB.

Cambio drástico
Tras ganarse el cariño de la afición de Fuenlabrada y firmar el mejor inicio en liga en la historia del club, García decidió no continuar. La revolución estaba hecha, por lo que pensó en otros desafíos al final de la temporada 2018 y no renovó su contrato.
El verano pasó y García continuó sin equipo. Su sucesor en el cargo, Agustí Julbe, fue cesado tras cinco partidos con el Fuenlabrada y el ‘Che’ volvió dispuesto a asumir el cargo.
Sin embargo, comprobó el dicho de ‘segundas partes nunca fueron buenas’ y terminó presentando su dimisión unos meses después debido a la mala trayectoria de su equipo.
Esa fue la única vez que el argentino pasó por España; ahora, a sus 61 años, volverá dispuesto a asumir un reto más en su dilatada trayectoria.
A diferencia de lo ocurrido en 2017, cuando renunció al cargo de seleccionador de Venezuela para fichar por Fuenlabrada, en este caso mantendrá su lugar como entrenador jefe del combinado nacional de República Dominicana, al que llevó a las dos últimas Copas del Mundo, en 2019 y en 2023.
No hay duda de que el bahiense deja huella allá donde va. A los mandos de la selección de Venezuela consiguió dos títulos sudamericanos (2014 y 2016) y una Copa América (2015) y el regreso una cita olímpica tras 24 años de ausencia.
García llegó a la Vinotinto en 2013, cuando el país lamentaba un fracaso tras otro y vivía de los recuerdos de mejores épocas, en las que podía competir contra Brasil, Argentina y Uruguay, las potencias de la región.
El ‘Che’ devolvió el gen competitivo a Venezuela y dejó un recuerdo inolvidable. Antes, ya había demostrado su valía en el país con títulos a nivel de clubes en Trotamundos de Carabobo (2006) y Marinos de Anzoátegui (2011).
Para ir al inicio de su trayectoria hay que remontarse a 1990, cuando se hizo cargo del Estudiantes de Bahía Blanca, en Argentina. Desde entonces, García ejemplificó el término de trotamundos del baloncesto con 27 equipos, incluidos combinados nacionales, en 26 años de carrera.
Además de Argentina, Venezuela, República Dominicana y España, el carismático técnico pasó por Puerto Rico, Uruguay, Arabia Saudí, México y Brasil.

Verdugo de Argentina
Es algo inusual para un revolucionario ir contra sus principios y García lo aplicó en un duelo a vida o muerte entre la Albiceleste y República Dominicana por la clasificación al Mundial de 2023.
Sólo unos meses antes, su periplo como seleccionador argentino -cargo en el que relevó al exitoso Sergio ‘Oveja’ Hernández, que lideró a la Albiceleste subcampeona del mundo en 2019- llegaba a su fin en medio de polémicas y tensiones con jugadores y miembros de la directiva de la Confederación Argentina de Básquetbol (CAB).
Sin pensarlo demasiado, República Dominicana, donde ya estuvo en 2019, volvía a confiar en él para lograr un billete rumbo al Mundial de Filipinas, Japón e Indonesia.
- Caprichos del destino, ambos equipos se emplazaron en el estadio polideportivo Islas Malvinas de la ciudad de Mar del Plata.
Argentina parecía favorita y llegó a liderar el partido por una diferencia de hasta 17 puntos. Sin embargo, García, con el dolor que suponía ‘traicionar’ a su patria, remontaba y ganaba la partida a su homólogo Pablo Prigioni para acudir a la cita internacional.
Fue toda una tragedia para Argentina, que se quedó sin Mundial por primera vez desde 1982, y rebajó las expectativas de un grupo llamado a seguir la línea de sucesión de la histórica ‘Generación Dorada‘, que, entre otros logros, tocó la gloria olímpica con el oro en Atenas 2004.


