Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
La marcha que realizaron miles depersonas el pasado domingo en la ciudad de San Juan de La Maguana, en la que solicitaban la no instalación en el centro de la cordillera de la compañía Gold Quest que procura extraer el oro en esa demarcación es una prueba irrefutable de que aún quedan restos de una población consciente que está dispuesta a que sus derechos no sean conculcados.
Desde las primeras horas del día empezaron a llegar miles de personas desde otros puntos del país para unirse a los residentes en esa demarcación, convirtiendo las calles de la pujante ciudad en un mar humano que a ritmo de tambores, trompetas y otros instrumentos musicales coreaban consignas como «agua si, oro no» y «San Juan no se vende».
Y es que más alla de la extracción del valioso mineral, está el impacto medioambiental que podría dañar no sólo las cuencas acuiferas y la agricultura de esa provincia, sino que los daños podría extenderse hacia otras comunidades.
Los San Juaneros y la población en general sustentan su rechazo a la explotación minera en los daños que la mina de oro que funciona en la provincia Sánchez Ramírez ha causado a las aguas y por ende a la agricultura de todas las comunidades adyacentes.
Durante años, la presa de Hatillo fue sinónimo de sustento y movimiento económico para cientos de familias en comunidades como Quitasueño, Las Cruces, Los Corozos, Hernando Alonso, El Plátano, entre otras pertenecientes a la provincia Sánchez Ramírez.
Sinembargo, hoy día esa provincia sigue languideciendo, debido a que la presa ha tomado una coloración verde y según estudios físico quimicos efectuados por la Universidad Autónoma de Santo Domingo(UASD)
detectaron una elevada presencia de bacterias indicadoras de contaminación fecal, como coliformes totales y fecales, Enterobacter sp. y Klebsiella sp., además de Escherichia coli en niveles puntuales.
Debido a estos daños, los agricultores de la zona han tenido que migrar a otras actividades para poder subsistir, empobreciendo cientos de hogares y disminuyendo la producción agrícola nacional.
Otro investigación realizada por la
Sociedad Dominicana de Ingenieros Químicos (Sodoinq) determino que
en su estudio «los principales hallazgos las concentraciones elevadas de níquel, cromo total, manganeso, sulfatos, cianuro y coliformes totales en al menos uno de los puntos evaluados»
A esto agregamos que la provincia Sánchez Ramírez no recibe beneficios justos o directos de la minería, a pesar de albergar la mina de oro Pueblo Viejo (operada por Barrick Gold), es una queja constante basada en la disparidad entre la inmensa riqueza extraída y el desarrollo local limitado.
A pesar de la explotación, la provincia enfrenta deficiencias en servicios básicos, problemas de infraestructura y pobreza, lo que genera una contradicción entre la riqueza generada y la calidad de vida local.
Este tipo de problema es a lo que San Juan no quiere enfrentarse ya que se contaminaran sus agua y la del subsuelo, mermaría su agricultura y por ende la pobreza acabaría con sus habitantes y los daños colaterales a otras provincias afectaría sus maltrechas economías.
La publicación San Juan se mira en el espejo de Cotuí y se levanta contra actividad minera apareció primero en El Día.


