Estados Unidos solicitó a la comunidad internacional capacidad de transporte aéreo para acelerar la llegada a Haití de tropas y equipos destinados a la Fuerza de Supresión de Pandillas, cuyo despliegue permanece muy por debajo de la cantidad autorizada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
La petición fue formulada por el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, durante una sesión del Consejo de Seguridad celebrada el pasado 20 de julio y fue reseñada este lunes por PassBlue, un medio independiente especializado en la cobertura de Naciones Unidas. La solicitud también consta en la transcripción de la reunión divulgada por la propia organización.
Waltz llamó a los países con capacidad de transporte aéreo, comercial o militar, a colaborar con el traslado de efectivos y material, especialmente los comprometidos por Sri Lanka, Bangladesh y Costa de Marfil.
El diplomático argumentó que el transporte por vía aérea permitiría llevar el personal y los equipos a territorio haitiano con mayor rapidez que el traslado marítimo, en momentos en que las bandas mantienen el control de carreteras, puertos y otras infraestructuras estratégicas.
“Las tropas y los equipos llegarán al terreno para ayudar al pueblo haitiano mucho más rápido si vienen por aire, en lugar del transporte marítimo, que es mucho más lento”, manifestó Waltz durante la sesión.
Sri Lanka ya envió un primer contingente
La petición no significa que todos los efectivos de esos países continúen fuera de Haití. Waltz informó que 300 militares de Sri Lanka llegaron mientras realizaba una visita a Puerto Príncipe a principios de julio.
El llamado estadounidense se refiere a contingentes adicionales, equipos y demás recursos comprometidos por Sri Lanka, así como al personal pendiente de Bangladesh y Costa de Marfil. En Haití también hay integrantes procedentes de Chad, Mongolia, El Salvador, Guatemala y Jamaica.
Chad fue el primer país en desplegar personal bajo la nueva misión. Su equipo de avanzada llegó a Puerto Príncipe el 1 de abril y unas semanas después ya había alrededor de 400 militares chadianos en el país, según informaciones recopiladas por PassBlue.
A finales de mayo, la fuerza contaba con poco menos de mil efectivos. Para el 20 de julio, el canciller dominicano, Roberto Álvarez, informó ante el Consejo de Seguridad que apenas poco más de mil integrantes habían sido desplegados.
Álvarez señaló que el principal obstáculo para completar la fuerza es la limitada disponibilidad de transporte aéreo estratégico para movilizar rápidamente a los efectivos y sus equipos.
Una fuerza de mayor tamaño y mandato ofensivo
La Fuerza de Supresión de Pandillas sustituyó a la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad, encabezada por Kenia, que nunca alcanzó el límite de 2,500 integrantes previsto originalmente.
La nueva operación fue autorizada el 30 de septiembre mediante la Resolución 2793 del Consejo de Seguridad, aprobada con 12 votos favorables y las abstenciones de China, Pakistán y Rusia. Su mandato inicial tiene una duración de 12 meses y debe ser revisado en septiembre próximo.
La resolución permite desplegar hasta 5,500 militares y policías uniformados. A diferencia de su antecesora, la fuerza fue concebida para realizar operaciones ofensivas basadas en inteligencia, recuperar territorios, proteger infraestructuras estratégicas, detener integrantes de las bandas y decomisar sus armas.
También debe colaborar con la Policía Nacional de Haití y las Fuerzas Armadas haitianas, además de facilitar el acceso de la asistencia humanitaria a las zonas afectadas por la violencia.
Durante la reunión del Consejo de Seguridad, Álvarez habló de un techo total de 5,550 integrantes y advirtió que la diferencia entre esa capacidad autorizada y los poco más de mil efectivos presentes constituye el principal desafío para el éxito de la operación.
“Cada semana de retraso permite a las bandas criminales consolidar su control territorial, ampliar sus fuentes de financiamiento, perfeccionar sus capacidades operativas y reclutar nuevos miembros”, sostuvo el canciller dominicano.
La ONU tiene a su cargo el apoyo logístico
El transporte y sostenimiento de los contingentes son coordinados por la Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas en Haití, conocida como UNSOH, establecida el 1 de abril de este año.
La oficina fue creada para proporcionar alojamiento, servicios médicos, alimentos, agua, combustible, movilidad terrestre, aviación, comunicaciones y otros recursos operativos a la Fuerza de Supresión de Pandillas.
Estados Unidos encabeza, junto con Canadá, el Grupo Permanente de Socios encargado de reunir tropas, financiamiento y equipos. También participan Bahamas, El Salvador, Guatemala, Jamaica y Kenia. Sin embargo, la movilización internacional de los contingentes corresponde al mecanismo de apoyo coordinado por Naciones Unidas.
La fuerza ya estableció su cuartel general, las reglas de enfrentamiento, estructuras de inteligencia y su primera base operativa avanzada. El 21 de junio realizó una intervención en Tabarre, cerca del aeropuerto internacional de Puerto Príncipe, durante la cual fueron detenidos varios sospechosos, destruidos cientos de cócteles molotov y retiradas barricadas colocadas por las bandas.
El retraso ocurre mientras Haití enfrenta una crisis humanitaria y de seguridad que mantiene a cerca de 1.5 millones de personas desplazadas. La ONU estima que 6.4 millones de haitianos necesitan asistencia humanitaria y que más de 5.8 millones podrían enfrentar inseguridad alimentaria aguda durante este año.
El Consejo de Seguridad deberá decidir en septiembre si renueva el mandato de la fuerza. Tanto Estados Unidos como la República Dominicana han pedido que el despliegue sea completado antes de que las organizaciones criminales continúen ampliando su presencia territorial y su capacidad operativa.


