Cuando las plantas realizan la fotosíntesis, emiten una señal de luz tan débil que los seres humanos no podemos ver a simple vista, pero que contiene información sobre el estado de nuestro planeta: la fluorescencia de la clorofila. Esta madrugada la Agencia Espacial Europea (ESA) lanzará el satélite FLuorescence EXplorer (FLEX), diseñado para detectar esa señal desde el espacio y estudiar cómo funciona la vegetación de todo el planeta, especialmente ante fenómenos como las sequías y las olas de calor.
Tal y como informan desde la ESA y desde la Universidad de Valencia, el lanzamiento está previsto para las 3:21 horas de la madrugada del martes 15 de septiembre en nuestro país. El satélite despegará desde el Puerto Espacial Europeo de Kourou a bordo de un cohete Vega-C junto al satélite europeo Copernicus Sentinel-3D, antes de que ambos se sitúen en sus respectivas órbitas.
El desarrollo científico de la misión ha estado liderado durante más de dos décadas por José Moreno, catedrático de Física de la Tierra de la Universidad de Valencia e investigador del Laboratorio de Observación de la Tierra. Además, también es el investigador principal de FLEX y presidente de su comité científico internacional.
FLEX es la octava misión Earth Explorer de la NASA y lleva consigo el instrumento FLORIS, un espectrómetro capaz de detectar la llamada fluorescencia inducida por el sol. Esta es una pequeña cantidad de luz que las plantas emiten de forma natural después de absorber la radiación solar durante la fotosíntesis, y su intensidad cambia según el estado de la vegetación y las condiciones ambientales.
Cómo responden las plantas a situaciones de estres
Gracias a estas mediciones, los científicos podrán saber mejor cómo están funcionando las plantas y cómo responden a grandes situaciones de estrés como la falta de agua, altas temperaturas, sequías o determinados cambios, incluso antes de que sean claramente visibles. El satélite tendrá una resolución espacial de aproximadamente 300 por 300 metros, permitiendo así obtener mediciones globales del espectro completo de fluorescencia.
También trabajará en tándem con Sentinel-3, que aportará información añadida sobre la vegetación, la atmósfera y la superficie terrestre. Desde la ESA explican que, al combinar los datos de ambos, se podrá estudiar con más detalle el funcionamiento de los ecosistemas y comprender mejor cómo se mueve el carbono entre la vegetación y la atmósfera, además de la relación entre los ciclos del carbono y el agua.
El proyecto cuenta con una importante participación de la industria española y en total la ESA ha contratado cerca de 100 millones de euros con entidades españolas relacionadas con FLEX, Sentinel-3C y el lanzador Vega-C. La misión cuenta con la participación de investigadores de al menos quince países y está diseñada para proporcionar durante los próximos cuatro años nuevas observaciones sobre la vegetación y su papel en el clima, el ciclo de carbono, la agricultura y los bosques, y su lanzamiento pondrá fin a más de 20 años de trabajo científico y tecnológico.


