La guerra entre Rusia y Ucrania ha convertido a los drones en una de las principales herramientas de ataque. Desde que se inició el conflicto bélico en febrero de 2022, Rusia ha intensificado el lanzamiento de vehículos aéreos no tripulados contra ciudades e infraestructuras ucranianas, lo que ha obligado al país de Volodímir Zelenski a reforzar sus sistemas de defensa aérea y buscar nuevas formas de neutralizar estas amenazas.
En este contexto, Rusia ha empezado a utilizar una nueva generación de drones de ataque propulsados por reactores en su ofensiva contra Ucrania. Según ha dado a conocer un análisis de BBC Verify que está basado en los datos de la Fuerza Aérea de Ucrania, el país de Putin tiene unos nuevos dispositivos aéreos llamados Geran-3 que, a diferencia de la generación anterior, alcanzan velocidades superiores y dificultan la labor de las defensas aéreas ucranianas, especialmente en los ataques dirigidos contra Kyiv.
Acorde a la información compartida, Rusia utilizó estos drones a lo largo de todo el mes de agosto y los registros ucranianos constatan, por primera vez, ataques diarios con esta clase de dispositivos. Además, el ejército ucraniano ha explicado a la BBC que los ataques con drones a reacción aumentaron de 350 en junio a 1.600 en julio y 2.800 en agosto.
Así son los drones a reacción Geran-3 de Rusia
Los drones Geran-3 son una variante de los drones kamikaze iraníes Shahed-238, adaptada y fabricada por Rusia a partir del fuselaje del Geran-2.
Dichos dispositivos incorporan el motor turborreactor de origen chino Telefly JT80 para alcanzar una velocidad estimada de 480 kilómetros por hora, tienen un alcance aproximado de 1.000 kilómetros e incorporan alrededor de 45 o 50 componentes extranjeros, entre ellos microchips y sensores procedentes de Estados Unidos, varios países europeos y China.
¿Por qué los drones Geran-3 suponen un desafío para Ucrania?
La principal diferencia entre los Geran-3 y las generaciones anteriores se encuentra en su sistema de propulsión. Estos dispositivos incorporan motores turborreactores para alcanzar velocidades superiores a los 480 kilómetros por hora, lo que reduce el tiempo disponible para que las defensas aéreas los detecten e interpreten. Así lo confirma Marina Miron, experta en tecnología militar del King’s College de Londres, a la BBC: «La razón para recurrir a drones propulsados por reactores es que son mucho más rápidos que la generación anterior, lo que dificulta mucho más que Ucrania los intercepte».
Además, según el medio citado, su velocidad también supera ampliamente la de algunos interceptores empleados por Ucrania, complicando la respuesta ante posibles ataques.
La situación se complica para Ucrania
Pese a que, a comienzos de año, el país de Zelenski afirmaba haber logrado avances en la interceptación de los drones rusos de largo alcance, la situación actual demuestra que están cambiando las condiciones de este conflicto bélico.
Como hemos mencionado, la velocidad de los Geran-3 reduce el margen de respuesta de los sistemas defensivos y obliga a Kyiv a adaptar sus estrategias para hacer frente a las amenazas rusas. Por lo tanto, el aumento de estos ataques evidencia la evolución constante del armamento empleado en la guerra, donde la mejora de la velocidad, los sistemas de propulsión y las capacidades de interceptación se han convertido en elementos centrales de la competición tecnológica entre ambos países.


