Haití volvió a poner en suspenso su proceso para retornar a las urnas. El Consejo Electoral Provisional (CEP) anunció este martes la postergación de las primeras etapas del calendario electoral, una decisión que introduce nuevas dudas sobre la celebración de las elecciones presidenciales y legislativas, cuya primera vuelta estaba prevista para el 13 de diciembre.
En un comunicado, el organismo electoral informó que “el periodo inicialmente establecido para el desarrollo de la campaña electoral ha sido postergado” y señaló que un calendario revisado será publicado “en el más breve plazo”, publicó la agencia AFP esta mañana.
- La campaña debía comenzar el lunes 5 de octubre y extenderse hasta el 12 de diciembre.
La decisión no resulta inesperada. Cuando el CEP presentó en julio su calendario electoral 2026-2027 advirtió que el cumplimiento de las fechas dependía de dos condiciones fundamentales: el establecimiento de un “clima de seguridad aceptable” y la disponibilidad de los recursos financieros necesarios para desarrollar las operaciones electorales. La primera vuelta había sido fijada inicialmente para el 30 de agosto y posteriormente trasladada al 13 de diciembre.
Un proceso que acumulaba retrasos
Días antes de la nueva postergación ya habían aparecido señales de las dificultades para cumplir el cronograma. El diario haitiano Le Nouvelliste había informado sobre los obstáculos que enfrentaba el proceso y los asuntos todavía pendientes relacionados con la preparación de las elecciones y el registro de los votantes.
El periódico también había abordado las dificultades para organizar los comicios en un país donde la inseguridad afecta amplias zonas y limita la capacidad de las instituciones para desarrollar las operaciones electorales.
Otro medio haitiano, HaitiLibre, había descrito a mediados de septiembre un proceso que avanzaba “a paso de tortuga”. Según datos publicados entonces por el medio, menos de 600,000 electores habían sido incorporados al proceso de registro hasta el 14 de septiembre, frente a una meta de entre tres y cuatro millones, mientras persistían dificultades relacionadas con centros de inscripción, personal y acceso de la población al proceso.
La seguridad, el obstáculo central
Detrás de las dificultades administrativas permanece el problema que condiciona todo el calendario: el dominio territorial de las pandillas y las limitaciones para garantizar que la población pueda registrarse, participar en la campaña y votar en condiciones de seguridad.
El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, colocó precisamente la seguridad y las elecciones entre las prioridades “más urgentes e interrelacionadas” de Haití. Al presentar el 3 de septiembre ante el Consejo Permanente el informe de su visita al país, realizada del 16 al 19 de agosto, advirtió que las bandas armadas controlaban entre el 80 % y el 90 % de Puerto Príncipe y que aproximadamente 1.47 millones de personas estaban desplazadas.
Ramdin reclamó acelerar los preparativos electorales y fortalecer simultáneamente a la Policía Nacional de Haití, el sistema de justicia y los esfuerzos internacionales de seguridad. La OEA informó entonces que los preparativos para las elecciones del 13 de diciembre debían acelerarse y señaló que existía un déficit de aproximadamente un millón de tarjetas de identificación necesarias para el proceso.
Para afrontar parte de ese problema, la OEA y Japón suscribieron un acuerdo de cooperación por tres millones de dólares destinado a financiar 350,000 tarjetas de identificación biométrica y ampliar los servicios móviles de registro.
La advertencia de la OEA
La relación entre seguridad y elecciones volvió a quedar de manifiesto el 25 de septiembre, cuando los 32 Estados miembros activos de la OEA pidieron el despliegue completo y sostenido de la Fuerza de Supresión de Pandillas y reclamaron a la comunidad internacional personal, financiamiento, equipos y apoyo logístico.
Ramdin sostuvo entonces que la fuerza internacional desempeñaba un papel esencial para ayudar a las autoridades haitianas a recuperar el control territorial, restablecer el acceso a infraestructura crítica y mejorar la seguridad pública. Esos avances, afirmó, son necesarios para crear las condiciones que permitan funcionar a las instituciones y celebrar elecciones.
La declaración de la OEA también estableció que los preparativos electorales debían continuar a medida que mejoraran las condiciones de seguridad y pidió apoyo para la identificación civil, el registro de votantes y la logística electoral.
El problema tiene una dimensión territorial especialmente compleja. En las zonas bajo influencia de grupos armados resulta difícil garantizar tanto las operaciones de registro como una futura campaña electoral y la instalación segura de centros de votación. A ello se suma el desplazamiento masivo de población provocado por la violencia, que complica la elaboración y actualización del padrón electoral.
Una década sin elecciones nacionales
La nueva postergación prolonga una anomalía institucional que se acerca a una década. Haití celebró sus últimas elecciones nacionales en 2016. El mandato de la Cámara de Diputados y de parte del Senado expiró en enero de 2020, y posteriormente el país quedó sin un Parlamento en funcionamiento.
- El asesinato del presidente Jovenel Moïse, el 7 de julio de 2021, profundizó el vacío institucional. Desde entonces, ningún presidente elegido por voto popular lo ha sustituido y el país ha atravesado diferentes fórmulas de gobierno transitorio mientras se deterioraban las condiciones de seguridad.
El calendario electoral divulgado por el CEP en julio contemplaba la primera vuelta de las elecciones presidenciales y legislativas para el 13 de diciembre de 2026. También incluía para esa jornada la ratificación popular de los cambios constitucionales propuestos. La segunda vuelta presidencial y legislativa, junto con las elecciones de las colectividades territoriales, estaba prevista para el 21 de febrero de 2027.
- El propio CEP dejó establecido desde la publicación de ese calendario que su cumplimiento estaba condicionado a la existencia de condiciones mínimas de seguridad y a los recursos financieros disponibles.
La postergación anunciada este martes vuelve a poner de manifiesto el principal desafío del proceso haitiano: avanzar hacia autoridades con legitimidad electoral mientras las pandillas mantienen el control o la influencia sobre extensas áreas y cientos de miles de personas permanecen desplazadas.
El CEP deberá ahora publicar su calendario revisado y precisar el alcance de los cambios. Hasta que lo haga, la fecha del 13 de diciembre queda rodeada de incertidumbre y el regreso de Haití a las urnas continúa condicionado por una crisis de seguridad que la propia OEA considera inseparable de la restauración de las instituciones democráticas.


