Haití necesitaría al menos 67 años para alcanzar el nivel de producción por habitante de la República Dominicana, incluso si consiguiera mantener un crecimiento económico excepcional del 7 % anual durante varias décadas, según un análisis elaborado por el economista haitiano Réginald Surin y publicado el miércoles 21 de octubre en el periódico Le Nouvelliste.
La estimación parte del supuesto de que la economía dominicana continúe creciendo a una tasa promedio anual del 3.6 %, similar a la registrada entre 1990 y 2024. Si el crecimiento dominicano se desacelerara al 2 %, el tiempo necesario para que Haití alcanzara ese nivel se reduciría a unos 45 años.
El estudio, titulado ¿Podrá Haití alcanzar a la República Dominicana? Los números vertiginosos, examina la evolución de las economías de Haití, República Dominicana, Jamaica y Cuba, utilizando estadísticas del Banco Mundial, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Penn World Table y la base de datos Maddison.
- De acuerdo con Surin, la producción por habitante en la República Dominicana es actualmente casi nueve veces superior a la de Haití, una diferencia que se ha ampliado considerablemente durante las últimas tres décadas.
En 2024, el producto interno bruto (PIB) per cápita dominicano alcanzó los 24,230 dólares, ajustados por paridad de poder adquisitivo y expresados a precios constantes de 2021, frente a los 2,784 dólares de Haití.
La relación es de 8.7 a uno. En otras palabras, lo que la economía haitiana produce en promedio por habitante durante un año equivale aproximadamente a lo que genera la dominicana en seis semanas.
Estas cifras comparan la producción económica promedio por persona, no los salarios ni los ingresos efectivos que recibe cada ciudadano.
En 34 años, República Dominicana triplicó su producción por habitante
El economista destaca que las trayectorias económicas de ambos países comenzaron a separarse considerablemente a partir de 1990.
Ese año, la producción anual por habitante en la República Dominicana equivalía a 7,328 dólares, mientras que en Haití alcanzaba los 3,923 dólares, utilizando las mismas unidades de poder adquisitivo.
Para 2024, la producción dominicana había aumentado a 24,230 dólares, lo que representa una expansión de 3.3 veces en 34 años.
En contraste, Haití retrocedió hasta los 2,784 dólares, una reducción acumulada del 29 % respecto a 1990.
Según los cálculos de Surin, la economía dominicana registró un crecimiento promedio anual del 3.6 % por habitante durante ese período, mientras que Haití presentó una contracción promedio del 1 %.
El análisis señala que la economía haitiana experimentó algunos períodos de recuperación, pero ninguno consiguió sostener un crecimiento per cápita superior al 2.4 % anual durante más de cinco años.
Además, el país acumuló siete años consecutivos de contracción económica entre 2019 y 2025.
La situación podría agravarse en 2026. El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió en septiembre que la economía haitiana se encaminaba a su octavo año consecutivo de retroceso, afectada por la inseguridad, las dificultades institucionales y las restricciones a la actividad productiva.
El 72 % de la brecha se relaciona con la productividad
Uno de los principales hallazgos de la investigación de Surin es que la diferencia económica entre Haití y República Dominicana no se explica principalmente por la falta de infraestructura o por los años de escolaridad.
Mediante un modelo de descomposición del crecimiento, el economista estima que el 72 % de la brecha está asociado a diferencias de productividad, mientras que el capital físico representa un 11 % y la educación un 17 %.
La productividad incluye la eficiencia con que una economía utiliza sus recursos, así como factores relacionados con la calidad institucional, la seguridad, el funcionamiento de la justicia, el suministro eléctrico y la organización de la actividad económica.
Surin advierte que el 72 % es una estimación obtenida por diferencia y no una medición directa del efecto de las instituciones. También comprende elementos difíciles de cuantificar, como la calidad de la enseñanza y posibles errores estadísticos.
Según su modelo, si Haití alcanzara los niveles dominicanos de inversión y escolaridad, pero mantuviera sus actuales condiciones de productividad, su producción por habitante apenas llegaría a unos 5,100 dólares.
Esa cantidad representaría aproximadamente una quinta parte de la producción per cápita dominicana de 2024.
La investigación identifica la inseguridad, la inestabilidad política, las deficiencias del Estado y los problemas energéticos entre los principales obstáculos para aprovechar las inversiones.
El turismo y las zonas francas explican parte del crecimiento dominicano
El estudio también examina los factores que contribuyeron al desarrollo económico de la República Dominicana.
Surin identifica la expansión de las zonas francas, el turismo, las remesas y la estabilidad macroeconómica entre los elementos que han sostenido el crecimiento dominicano.
Cita que las zonas francas empleaban a 198,552 personas y generaron exportaciones por unos 8,400 millones de dólares durante 2024.
- Asimismo, destaca que la República Dominicana recibió 11.2 millones de visitantes ese año, con ingresos turísticos cercanos a los 10,970 millones de dólares.
Sin embargo, el economista advierte que el modelo dominicano también presenta limitaciones.
Entre ellas menciona la elevada informalidad laboral, las pérdidas del sistema eléctrico y una contribución relativamente reducida de las mejoras de productividad al crecimiento económico.
De acuerdo con el estudio, buena parte del desempeño dominicano ha dependido de la acumulación de inversiones y capital, más que de aumentos extraordinarios de eficiencia productiva.
El economista plantea seis áreas prioritarias para impulsar una recuperación sostenida: restablecimiento de la seguridad, mejor acceso a mercados internacionales, desarrollo de corredores económicos, aprovechamiento productivo de las remesas, fortalecimiento de la agricultura y reforma de las finanzas públicas.
También considera indispensable recuperar la estabilidad política y establecer compromisos de desarrollo que puedan mantenerse durante varios gobiernos.
La propuesta coincide en parte con el diagnóstico del Banco Mundial publicado en septiembre de 2026, que identificó la creación de empleos, la recuperación de los territorios afectados por la violencia, la vulnerabilidad de las remesas y el acceso a mercados como desafíos fundamentales de la economía haitiana.
Para Surin, la posibilidad de reducir las diferencias con la República Dominicana dependerá principalmente de que Haití consiga mejorar sus instituciones y sostener reformas económicas durante varias décadas.
Su conclusión es que el país puede comenzar a reducir la distancia con sus vecinos, pero las tendencias económicas de los últimos 30 años indican que, sin transformaciones importantes, la diferencia seguirá aumentando.


