La Policía de la Universidad Politécnica de Florida ha incorporado una aeronave eléctrica que permite a un agente desplazarse por el aire para llegar a lugares de difícil acceso. El vehículo, bautizado como Astro, está pensado para apoyar las tareas de vigilancia y responder ante emergencias. Astro es un Jetson ONE, una aeronave eléctrica de una sola plaza que despega y aterriza verticalmente (eVTOL) sin necesidad de una pista.
El piloto viaja en una cabina abierta y controla el aparato mediante un mando. Sus ocho rotores eléctricos le permiten elevarse y alcanzar una velocidad máxima de unos 101 km/h, con una potencia conjunta de aproximadamente 102 CV. Sin embargo, cuenta con una limitación importante y es que su autonomía es limitada.
Según el jefe de la policía de la universidad, Aaron Murray, puede mantenerse en el aire unos 20 minutos con una carga completa, aunque ese tiempo se reduce si vuela a máxima potencia. Pesa alrededor de 70 kilos sin batería y admite un piloto de hasta 95 kilos; además, puede transportarse en la parte trasera de una camioneta, lo que facilita llevarlo de un lugar a otro con facilidad.
Si se da el caso de que alguno de sus motores falla, dispone de un paracaídas automático para emergencias. Lo malo es que no puede utilizarse con cualquier tiempo, ya que la lluvia intensa y el viento pueden impedir el vuelo, especialmente por el riesgo de la humedad que afecta la batería. En cuanto a su precio, la universidad ha pagado cerca de 150 mil dólares (unos 129 mil euros) por la nave desarrollada por la empresa Jetson.
¿Para qué se utilizará?
La idea es que Astro complemente los coches patrulla y los drones que ya utilizan los agentes. Podría ayudar a buscar personas desaparecidas, responder ante accidentes de tráfico y acceder rápidamente a lugares aislados. También está previsto que colabore en tareas de recuperación tras tormentas, transporte de suministros de emergencia y apoye a otros cuerpos policiales de la región.
Para ello, hay que esperar, ya que Astro todavía está pendiente de la autorización definitiva de la Administración Federal de Aviación (FAA) para poder realizar operaciones policiales de forma habitual. Aunque ya se ha incorporado a la flota, su uso regular dependerá de ese permiso.


