El Gobierno español trabajará «sin descanso» para «recuperar la confianza de la ciudadanía» en la red nacional de trenes de alta velocidad, tras dos mortales accidentes ferroviarios ocurridos en menos de un año, afirmó este martes el ministro de Transportes, Óscar Puente.
«Debemos pues reconocer, y así lo hacemos, la gravedad de la situación y por ello nos comprometemos a trabajar sin descanso para lograr y recuperar la confianza de la ciudadanía en la alta velocidad«, dijo Puente en rueda de prensa tras un consejo de ministros.
El ministro, que se ha negado a dimitir tras la colisión del miércoles pasado de dos trenes de alta velocidad con saldo de 69 muertos en Urda, anunció un «plan extraordinario para reforzar la seguridad de la alta velocidad«, así como una serie de ayudas para los sobrevivientes y las familias de las víctimas.
Más supervisión en los centros de control
«Los terribles accidentes que se han producido en el corredor Madrid-Sevilla nos demuestran la imperiosa necesidad de reforzar dicho sistema y mejorar sus protocolos de actuación», indicó Puente, en referencia al accidente de la semana pasada y otro ocurrido en enero en Andalucía y que dejó 46 muertos.
«A partir de ahora, todas las decisiones que se tomen en un centro de control, cuando no cuenten con la ayuda de los sistemas de bloqueo automático, (…) serán supervisadas y deberán ser validadas por al menos un segundo controlador«, abundó.
Según los primeros elementos de la investigación, la tragedia de Urda comenzó con una avería informática que obligó a varios trenes a detenerse, tras lo cual se dio una orden errónea desde el centro de control en Madrid para que uno de los trenes reanudara la marcha a velocidad normal.
Ese tren habría impactado contra otro detenido «a una velocidad que se estima entre 160 y 200 km/h», según indicó una primera nota informativa de la autoridad independiente que investiga estos accidentes.
El ministro anunció la «reducción» temporal de la frecuencia de trenes en ese corredor entre Madrid y Andalucía, el primero que se abrió en España, en 1992, para los trenes de alta velocidad.
Puente aseguró que el Ejecutivo va a «mejorar las condiciones laborales de los controladores y a reforzar las plantillas«, días después de una huelga del principal sindicato de maquinistas (Semaf), que reclamaba más personal y avances en la seguridad ferroviaria.
Semaf ha convocado una nueva huelga el 10 y 12 de noviembre en el segundo país más visitado del mundo.
Una huelga general está prevista para el 11 de noviembre, a tres semanas de las elecciones legislativas anticipadas del 29 de noviembre.


