El telescopio espacial Hubble lleva más de 35 años observando el universo y realizando descubrimientos que han contribuido a cambiar nuestra comprensión del cosmos.
Desde su lanzamiento en 1990, el Hubble ha podido estudiar estrellas, galaxias y otros objetos celestes con un nivel de detalle que no es posible conseguir desde la superficie terrestre. Sin embargo, el paso del tiempo también afecta a su funcionamiento, ya que, al encontrarse en una órbita baja alrededor de la Tierra, la resistencia de la atmósfera hace que vaya perdiendo altura poco a poco.
A diferencia de otros satélites, dicho telescopio no dispone de un sistema de propulsión propio que le permita corregir su órbita y mantenerse a la altura adecuada. Por este motivo, la NASA calcula que podría volver a entrar en la atmósfera terrestre entre 2033 y 2034, lo que marcaría el final de su misión. No obstante, ante esta situación, la agencia espacial estadounidense estudia distintas alternativas para prolongar su vida útil, entre ellas recurrir a empresas privadas que puedan intervenir directamente en el telescopio.
Así lo ha dado a conocer Jared Isaacman, Administrador de la NASA, en un comunicado oficial: «El Hubble aún tiene importantes descubrimientos científicos por delante, y debemos explorar todas las oportunidades razonables para que siga funcionando el mayor tiempo posible. Si existen maneras innovadoras y rentables de extender la vida útil de un activo que ya está en órbita, tenemos la obligación con el contribuyente estadounidense y la comunidad científica de explorarlas. Extender la vida útil del Hubble significaría más descubrimientos, más ciencia y más oportunidades para ampliar nuestra comprensión del universo».
Concretamente, la ‘Solicitud de Información’ de la NASA busca empresas interesadas en realizar una posible misión para elevar al Hubble a una mayor altitud y así extender su vida útil científica, hacer el mantenimiento necesario para mejorar sus capacidades, llevar a cabo una reentrada segura y controlada a la atmósfera terrestre, e incluso su eliminación orbital al final de la misión.
Sin embargo, de no hacerse estos mantenimientos antes de 2032, los análisis de la NASA predicen que es probable que el telescopio espacial reingrese a la atmósfera entre 2033 y 2034 porque, al igual que todas las naves espaciales en órbita terrestre baja, su altitud disminuye gradualmente con el tiempo debido a la resistencia atmosférica.


