Aumento de casos de sífilis en Uruguay alerta a las autoridades

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El incremento de los casos de sífilis registrados en el último quinquenio mantiene en alerta a las autoridades uruguayas, que interpretan esto como un medidor de las desigualdades sociales que existen en el país.

Así lo indica en una entrevista con EFE el viceministro de Salud Pública del país suramericano, Leonel Briozzo.

En Uruguay, el aumento de los casos de sífilis coincidió con el inicio de la pandemia, pero el incremento más notorio fue en el 2024, cuando los casos prácticamente se duplicaron. Mientras que en 2020 se notificaron 3,566 casos, en 2024 fueron 7,035, con una tasa de incidencia de 196,6 cada 100 mil habitantes.

Desde entonces, la cartera pasó a calificar esta «enfermedad olvidada» como un «problema de salud pública».

A pocos días de que culmine el año, los registros del 2025 aún no están cerrados, pero hasta la primera semana de diciembre el país suramericano ya registró 5,220 casos de sífilis, con una tasa de incidencia de 145.

El aumento en los casos de sífilis es general en el país, asegura el Briozzo, pero genera afectaciones a una de las poblaciones que más preocupa a la cartera: los recién nacidos.

«El caso de los bebés cuando nacen con la sífilis congénita es una afección gravísima. Muchas veces produce la muerte del feto dentro del útero, y si no produce la muerte, pueden nacer con malformaciones o con una infección generalizada que requiere internaciones prolongadas en cuidados intensivos», explica.

En los recién nacidos, el tratamiento implica la inyección de penicilina, al igual que en los adultos, pero este tratamiento «no revierte totalmente la situación», lamenta el viceministro, que lo califica como «una enorme injusticia» para las generaciones que nacen con esta afección.

A juicio de Briozzo, en un país con menos de 3,5 millones de habitantes y con los «muy poquitos uruguayos y uruguayas» que nacen todos los años —en 2024 se registraron 29,899 nacimientos—, las políticas que se adopten en este sentido «son una inversión para el país».

Un golpe al sector más vulnerable 

Briozzo identifica como una característica fundamental de este fenómeno que, en Uruguay, el aumento de los casos de sífilis se concentre principalmente en los «sectores socioeconómicos más vulnerados en sus derechos».

«El problema mayor está dentro del subsector público, que es en donde se atienden la mayoría de las mujeres con mayores problemas socioeconómicos», analiza, al tiempo que sostiene que los contagios de sífilis, pese a ser universales, se convirtieron «en un verdadero marcador de inequidad social«.

Explica que ha sido testigo de casos de mujeres víctimas de violencia basada en género que han sido diagnosticadas con sífilis durante el embarazo, han recibido tratamiento, se han curado y luego se han reinfectado.

Esto se debe en mayor medida, analiza el jerarca, a «un elemento fuerte de discriminación y violación de derechos sexuales y reproductivos».

Para hacer frente a estas realidades, el Ministerio de Salud Pública uruguayo dispuso que a partir de diciembre todos los servicios de salud del país deben ofrecer pruebas rápidas de sífilis y HIV desde la primera consulta a la mujer y a su pareja, para que el tratamiento también sea más accesible a los varones.

El incremento de casos de sífilis no se dio solo en Uruguay, recuerda Briozzo, y asegura que si se hace una comparación tomando la población total, el país suramericano se posiciona «en una situación intermedia«.

«Pero cuando vamos a ver dentro de la subpoblación que tiene menores recursos económicos, que es la que se atiende en el sistema público, ahí estamos muy mal«, advierte.

Los números actuales, afirma Briozzo, dejan a la población más pobre de Uruguay en niveles similares a los de los habitantes de «algunos de los países más atrasados del mundo».

Una paradoja

Al ser consultado sobre qué motivó el incremento de los casos de sífilis, Briozzo sugiere que «dentro de lo que son las enfermedades de transmisión sexual, se ha bajado la guardia«.

El viceministro afirma que «se ha perdido el miedo a la sífilis» y esto es «fruto del tratamiento efectivo de la pandemia del HIV«.

«Es bastante paradojal», expresa Briozzo, ya que, mientras que los casos de sífilis van en aumento, en el caso del HIV está prácticamente eliminada la transmisión vertical, de madre a hijo. No hay prácticamente casos».

En Uruguay la transmisión vertical de HIV se mantuvo por debajo del 2 % en los últimos cuatro años. 

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