Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
¿Muchos nos hemos preguntado cuál es el camino a seguir? En estos momentos de graves cuestiones como la guerra, los aranceles, las restricciones presupuestarias, la baja inversión, un crecimiento del PIB oscilante, baja de ahorro al tener que destinar más recursos para el consumo, sectores como la construcción y la agricultura con bajos indicadores reflejados en una seguridad alimentaria sujeta a tecnificación, entre otras variables, ameritan programación, cálculos, precaución, cautela y prudencia en la política macroeconómica para no perder la estabilidad que por largos años hemos disfrutado.
A medida que pasa el tiempo nos vamos olvidando del último período de alto crecimiento económico es decir desde 2010 hasta el 2019 donde estábamos por encima del potencial. Alcanzar en esto momentos niveles de vida más altos que permitan a América Latina y el Caribe combatir la pobreza de forma sostenida es una tarea compleja por la incertidumbre que prevalece dada las políticas proteccionistas de los países de los países avanzados.
Desde hace más de medio siglo, el ingreso per cápita (el nuestro ha ido mejorando y está en USD 11,919 según el IMF octubre 2025) en AL ha estado cerca del 30% del ingreso de Estados Unidos y por tanto el reto es estimular el crecimiento con equidad social que deben centrar los gobiernos en el debate de las políticas públicas. Mientras, lo que acapara la atención es el problema del comercio internacional y sus aranceles como fuente posible del crecimiento. Lo que debe traerse es el papel de la integración regional necesaria para reforzar políticas de unión para incrementar el comercio entre países que integran los bloques.
Ese estrecho vínculo positivo del aumento del comercio intrarregional, el crecimiento de nuestras exportaciones al resto del mundo es clave como estrategia para lograr la convergencia hacia niveles de vida de los países de altos ingresos. Aunque la experiencia seguida de la clave del crecimiento de Asia oriental o estuvo en la integración regional por sí sola, sino por la forma de llevarla a cabo. En esa región, el vínculo entre el comercio intrarregional y el crecimiento presentó dos patrones importantes: una alta incidencia del comercio intersectorial esto significa entre sectores o ramas de productos bien definidos y sus niveles de producción como ron, cemento, cigarros, productos médicos, y dos, las cadenas de valor mundial con producción en varios países.
Somos de la firme creencia que requerimos de una política comercial más agresiva en los mercados en donde los factores estructurales internos, unido a la ubicación geográfica, el tamaño de nuestra economía, y la relativa abundancia de recursos es una ventaja competitiva.
América Latina debe diseñar políticas que favorezcan una participación más vigorosa en el comercio intrasectorial y las cadenas de valor mundial en donde la tecnología y los metales son de uso masivo.
En una comparación de la integración lograda en Asia oriental y su proceso evolutivo para que América Latina copie ese modelo exitoso es lo observado desde 1970, las exportaciones intrarregionales en esa región aumentaron entre el 35% y el 55% al mismo tiempo, el estándar de vida en Asia oriental se acercó más al de Estados Unidos, lo que indica que el comercio intrarregional tuvo un papel importante en ese logro. (Fuente ONU COMTRADE y Banco Mundial, World Developmente Indicators Nota ALC América Latina y el Caribe).
En cambio, las exportaciones intrarregionales en América Latina siguen estancadas en el 20% desde de la década de los 80 el aumento ha sido gradual y ha mejorado sustancialmente, cuando se analizan los flujos comerciales, los países de esta región no están tan desconectados y las cifras globales indican:
- En 2024 el promedio de un país promedio en AL tenía una relación activa con casi el 88% de sus posibles socios regionales, frente al 83% en Asia oriental.
- Por sectores, el mayor aumento proyectado en términos de valor se producirá en las exportaciones agrícolas (11%), seguidas de las de minería y petróleo (5%) y manufacturas (3%). Por subregiones, se proyecta que las mayores alzas se produzcan en el Caribe (23%) y América del Sur (5%). El elevado guarismo para el Caribe se explica principalmente por el notable aumento del volumen de los envíos de petróleo de Guyana y Surinam. En América del Sur, se destacan los aumentos del volumen exportado de productos agrícolas como la soja, el maíz y el trigo. El aumento proyectado del valor de las exportaciones de México y Centroamérica —más intensivas en manufacturas— se ubica por debajo del promedio regional (2% y 1%, respectivamente). Por socios, se proyectan aumentos de las exportaciones a China (6%), Estados Unidos (4%) y la Unión Europea (3%); por el contrario, las exportaciones intrarregionales caerían 5%. Con ello, el coeficiente de comercio intrarregional caería del 14% en 2023 al 13% en 2024. El reporte Perspectivas del Comercio Internacional de América Latina y el Caribe, 2024: Reconfiguración del comercio mundial y opciones para la recuperación regional fue presentado hoy en conferencia de prensa por el Secretario Ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs
- Los países de AL no son ajenos a los tratados comerciales formales. Desde inicios de la década de los 60 y hasta el momento han experimentado múltiples tratados de diversas índoles y alcances entre los más notables destacan: el DR-CAFTA (Estados Unidos, República Dominicana y Centroamérica, (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua), el MERCOSUR (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia (mercado común con arancel externo común, Alianza del Pacífico: Chile, Colombia, México y Perú. Comunidad Andina (CAN): Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú. CARICOM: Comunidad del Caribe.
MCCA: Mercado Común Centroamericano.
- La característica de los socios regionales de América Latina es que tienen canastas de exportación más similares que la de los socios regionales de otras latitudes, situación que los lleva a comercializar más con socios fuera de la región.
- El intercambio intrarregional relativamente escaso en AL se debe parcialmente a la geografía y el tamaño económico de la región. Si tomamos en cuenta los obstáculos geográficos, el tamaño y el desempeño del intercambio intrarregional de la región con Asia presenta mejorías sensibles en los últimos años.
- La importancia geográfica y el tamaño de medir el comercio intrarregional en AL es cuando se analiza la inclusión de las exportaciones hacia los Estados Unidos. Cambia diametralmente el intercambio regional de muchos de nuestros países. Las exportaciones de la región a dicha nación son de casi el 40% y cuidado varía por países. La misma situación sucede con la región de Asia y el Pacífico. Al incluir Japón y China, la exportación intrarregional asciende a casi 55% de la totalidad.
La apertura comercial mejora la productividad, independientemente de la estructura comercial de un país. Pero existe una diferencia entre comercio intrasectorial e inserción en las cadenas de valor mundial y una apertura comercial general, en donde radica el potencial general para generar conocimientos y contagio tecnológico que aumente la productividad.
Finalmente, el contacto con tecnologías y conocimientos provenientes de economías desarrolladas es la principal vía del aumento del crecimiento y la productividad del país si se quiere participar en las cadenas de valor mundial.
La publicación La estrategia correcta para América Latina y el Caribe en tiempo de incertidumbre apareció primero en El Día.


