Bélgica goleó el sábado 5-2 a la selección de Estados Unidos que dirige el argentino Mauricio Pochettino, un resultado que reaviva las dudas sobre el nivel de uno de los anfitriones del Mundial de Norteamérica 2026.
A 75 días del inicio de la Copa del Mundo, esta paliza ante su público en Atlanta (estado de Georgia) supone un duro baño de realidad para el Team USA, que alberga esperanzas de llegar lejos en el torneo que organizará junto a México y Canadá.
Tras un cierre positivo de 2025, las limitaciones de los anfitriones quedaron otra vez en evidencia al enfrentarse a una potencia europea.
Los locales se adelantaron con un tanto de Weston McKennie en el minuto 39 que desató la alegría de los 67.000 aficionados que abarrotaban el estadio Mercedes Benz.
Pero los europeos reaccionaron antes del descanso con el empate de Zeno Debast (45′) y desataron una avalancha de goles en una segunda mitad algo desvirtuada por los numerosos cambios.
Amadou Onana (53′), Charles De Ketelaere de penalti (59′) y un doblete del suplente Dodi Lukébakio (68′ y 82′) completaron la manita belga, mientras Patrick Agyemang (87′) descontó para el equipo de Pochettino, que solo tiene otro ensayo, el martes ante Portugal, antes de dar en mayo la lista final para el Mundial.
«Un 5-2 siempre es difícil de aceptar, es doloroso. Pero pero al mismo tiempo creo que debemos quedarnos con muchas cosas positivas», matizó Pochettino en la sala de prensa.
«La primera parte fue realmente buena. Es la manera en la que queremos jugar contra un muy buen equipo como Bélgica. Se trata de mantener ese nivel durante 90 minutos, es nuestro desafío», señaló el argentino, crítico con el penalti señalado en contra de su equipo por mano de Tim Ream.
«El penalti fue el momento en que el partido se volvió difícil de gestionar», lamentó el exentrenador del Tottenham, que reconoció que los dos amistosos en Atlanta son una verdadera prueba para su plantel.
«Nunca pensamos que iba a ser fácil contara Bélgica ni Portugal. Sabíamos que teníamos que sufrir y que nos iba a dar un poco la realidad», afirmó. «Portugal nos va a poner la misma o mayor exigencia y tenemos que elevar nuestro nivel».
– Lluvia de goles –
En la víspera del duelo, Poch había hecho un llamado a sus pupilos a «jugar libre» y despreocuparse de la presión a la que suele someterse a los anfitriones del Mundial.
Aún así, los aficionados que acudan a alentar a la escuadra local esperarán mucho más de lo que vieron el sábado.
Los primeros compases en Atlanta sí mostraron el equipo intenso y dinámico que busca Pochettino, poniendo pronto a prueba al arquero Senne Lammens, relevo del lesionado Thibaut Courtois.
Los locales se avanzaron en un tiro de esquina que llegó a los pies de McKennie, quien se adelantó a Nicolas Raskin para remachar en boca de gol.
El gol despertó a los Diablos Rojos, que igualaron al borde del descanso con un disparo lejano de Debast que sorprendió al veterano Matt Turner.
Tras el descanso, Onana y De Ketelaere ampliaron la ventaja antes de que Lukébakio, que acababa de saltar al césped, firmara otros dos goles, el segundo con un recorte en el pico del área y un misil a la escuadra contrario.
Agyemang maquilló el resultado cuando miles de aficionados ya habían abandonado el estadio, donde se escucharon algunos silbidos al final.
Bélgica, invicta en sus diez últimos partidos, viaja ahora a Chicago para enfrentar el martes a México, otro de los anfitriones del Mundial 2026.
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