El engaño del «Sold Out»

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Este artículo fue publicado originalmente en El Día.

Hace aproximadamente 200 años se usó por primera vez el sentido terminológico recital/concierto ̈ con el austriaco Franz Liszt, quien modificó la historia de la música como intérprete y compositor creando un recital pianístico. En ese entonces los pequeños aforos eran llenados a plenitud por la clase rancia de la época que agotaban en poco tiempo los inventarios disponibles de boletería. Eran verdaderos sold out, pues el mercantilismo estaba subyugado por lo artístico.

En los últimos tiempos como estrategia de mercadeo y publicidad de un evento, la fórmula para acreditar la ilusión por encima de las cifras reales descansa en la relación asientos-boletas. La obsesión por la exhibición del sold out tiene su base en la vanidad del artista, en el enganche promocional para un posterior lanzamiento o en el ¨lavado¨, la cortina de humo para justificar beneficios inexistentes.

Este nuevo recurso permite la sensación de un éxito artístico, aunque no ocurra el éxito comercial, lo que aumenta la demanda de trabajo del artista y su colocación en nuevos mercados. Hay dos maneras de cómo lograr el sold out:

1) A la cantidad de boletas vendidas en taquilla, se agregan boletas colocadas en instituciones, así como entradas de auspiciadores que pagan sumas considerables para que sus marcas sean reconocidas, intercambio con medios para la promoción, cortesías para relacionados personales del productor, su equipo de trabajo, los dueños de los salones y los artistas.

2) Se puede ajustar la capacidad de los lugares ampliando la tarima, los espacios entre las mesas y el área de los equipos técnicos, colocando elementos alternos de producción o reduciendo el tamaño del local.

Los perjuicios que acarrea el sold out son mayores que los beneficios que se derivan. Si se produce varios días antes indica que viene una reposición, si es el día anterior o el mismo día, ya el productor sabe que se agotaron las posibilidades de éxito comercial. El anuncio reduce el interés por la compra de boletas, crea intranquilidad al que la tiene y a mediano plazo le hace daño a la imagen del artista cuando se descubre que el ¨lleno total¨ fue un engaño. Aquí cabe un razonamiento lógico, ¿si un evento está sold out porque sigue la promoción del mismo?

La publicación El engaño del «Sold Out» apareció primero en El Día.

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