Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
Con motivo del cumpleaños, del intelectual más prominente de la historia alemana, nacido el 5 de mayo de 1818, dedico el siguiente análisis inspirado en la obra de Joseph Schumpeter, “10 Grandes Economistas de Marx a Keynes” publicada por Alianza Editorial y el contexto actual.
La mayoría de las obras del intelecto humano, desaparecen una vez usted las lee, interesado por su contenido, dejando huellas dependiendo de sus aptitudes y preferencias. Con otras no sucede así, ya que enlazan la grandeza con la eternidad. Tal situación aplica con la lectura del Capital del insigne e inmortal filósofo de Tréveris.
Al analizar la obra de un genio incomparable, cuya influencia mantiene vigencia hasta el día de hoy es peligroso, ya que genera pasión, aceptación o rechazo, parcialidad, etc. por parte de seguidores, conversos, analistas de todos lados sin contar con los idólatras,
La corriente socialista cuya justicia social prometida para la clase obrera en condiciones de igualdad genera adhesión automática de la tesis de “lucha de clases” que tanto defendió con su obra Manifiesto Comunista y la abolición de la propiedad privada.
Me voy ahora con la hermenéutica marxista. En cierta forma el marxismo es una religión haciendo una analogía con el mundo religioso. Tiene su biblia, El Capital, su profeta Marx, y promete el paraíso aquí en la tierra con seguidores fieles a su maestro que mantienen la esperanza puesta en la igualdad de los hombres aboliendo los males del capitalismo.
Las críticas basadas en una visión del capitalismo en sus inicios que describía magistralmente el filósofo alemán era la representación vívida de la explotación inmisericorde de los capitalistas que imponían duras condiciones a la clase obrera basándose en la propiedad de los medios de producción. Horarios excesivos que generaban plusvalía o sea más mercancías sin pago, condiciones infrahumanas, abusos de todo tipo era el escenario perfecto para que apareciera un rayo de esperanza a toda la humanidad.
Vamos a analizar críticamente las tesis económicas del alemán más destacado seguidor de Hegel y las contradicciones del “materialismo histórico” cuyo método de análisis es lo que perdura a través de los tiempos.
1ero La teoría valor-trabajo piedra angular del sistema capitalista basada en que la mercancía tiempo de trabajo produce (no el trabajo) la plusvalía, o sea la parte no pagada por los capitalistas, de lo cual se apropia esta clase y es la que provoca las ganancias mediante el proceso de producción. Toda mercancía tiene un valor de uso y un valor de cambio. Resulta que si nos detenemos en esa tesis el capitalismo de hoy no responde a esa brillante idea ya que pasamos del sector primario al terciario o sea el capitalismo de hoy está basado en los servicios no en producir mercancías físicas, y la producción de mercancías que sí lo son se deben a procesos tecnológicos con tiempos de trabajo basados en eficiencia y técnicas no en plusvalías provenientes de la “explotación inmisericorde”. El Estado está basado en empleados públicos, y el privado, en empleados que brindan un servicio propio. El fuerte para ambos, es el sector servicio y es notorio, entre los que podemos mencionar: turismo, telecomunicaciones, remesas, zonas francas de ensamblaje y un largo etc. Los fabriles que hoy día tienen maquinarias y equipos van reemplazando obreros, y es una tendencia mundial y más ahora con la IA, la robotización y los servomecanismos puestos a producir en grandes fábricas chinas, japonesas, coreanas y otros. Situación que genera grandes preocupaciones.
2do La caída tendencial de la tasa de ganancia. Nunca sucedió ya que el sistema capitalista siempre ha dependido de las innovaciones y los avances de las técnicas aplicadas a la producción en sentido amplio. El suponía que la competencia entre los capitalistas haría caer la tasa y que por tanto se produciría la ruina de los sectores. Eso no se verifica en el sistema capitalista. Eso de que el pez grande se come al chiquito, se podría ver en algunos casos lo que si observamos es que surgen a diario pequeñas, medianas y la gran empresa. Los emprendimientos individuales es una epidemia. El sol sale para todos y quiebran muchos y otros escalan el sistema produce empresarios dueños de sus medios de producción.
3ero. La teoría de la concentración del capital. O sea, los grandes monopolios que ciertamente existen y el sistema tiene muchos sectores así o con oligopolios que son grupos de empresas que controlan la mayor parte de la oferta, se verifican hasta en China. Es cierto, pero no provocan la desaparición de la competencia en donde entran otros valores: servicios, localización geográfica, el “hecho a mano”, los precios etc.
4To. La teoría de la depauperación y del ciclo económico. No se verifica la depauperación de la clase obrera, lo que vemos es lo contrario. El trabajador lucha por salir, unos lo logran, debido a su preparación e ingenio convirtiéndose en empresario y otros en altos ejecutivos públicos o privados. En lo del ciclo económico aquí Marx fue un visionario se adelantó a su época. Esta visión desde un capitalismo naciente, fue extraordinario. Es el tema de otro gigante de la economía John Maynard Keynes en 1936 y los desequilibrios macroeconómicos.
5to. La teoría de la catástrofe inevitable. Es decir, las concentraciones del capital mediante los grandes monopolios hacen romper la cadena de la esclavitud del sistema capitalista llevándonos al sistema socialista. Esta situación no se verifica en el presente ni en el pasado tampoco. En efecto las leyes antimonopólicas (que no evitan esa tendencia) en los países capitalistas desarrollados no producen su pronóstico. Marx predijo que el socialismo se produciría en Inglaterra, Francia, Italia etc, o sea en los avanzados y eso no sucedió. Ocurrió en la Rusia zarista feudal y atrasada con la conducción de Lenin y la Revolución Bolchevique de 1917, inducida por su liderazgo más que producto de las luchas de clases. Lo mismo sucedió en China atrasada con el Gran Timonel de Mao Tse Tung en 1949, en la Cuba atrasada con Fidel Castro y la Revolución Cubana inducida todas por los grandes líderes, excepcionales pensadores y grandes hombres.
En resumen, la tarea inconmensurable de este hombre y pensador destacado e incomparable por demás creador de una de las tres escuelas inmortales (liberal con Adam Smith, Keynesiana y la suya) todavía perdura con influyentes pensadores, cada una moldearon y moldean hasta la actualidad el quehacer económico.
Nos quedan sus concepciones pre-analíticas (visión) de la historia de los modos de producción y la “lucha de clases”, su método el materialismo histórico, y una manera de interpretación de los hechos que envuelve el conocimiento único: filosofía, sociología, economía, difícil de igualar por un genio que marcó un antes y un después para la humanidad.
La publicación Karl Marx, la tarea de un gigante de la historia apareció primero en El Día.


